Lo mejor: Aporta una revisión de la visión historiográfica sobre el tema y una profundidad en el análisis del comienzo del Reino Medio. Hay una abundancia de fuentes primarias incluidas en el libro.
Lo menos bueno: Es un libro para un público muy específico y requiere una lectura exigente; por ejemplo, en el tema de las pirámides.
Puntuación: 8,4
«¿Sabéis vosotros a quien recuerdo? A Ramsestin, Tutanmacón y un primo suyo. Esos si que fueron hombres como mandaban los dioses».
Futurama, episodio «Un faraón inolvidable».
Ahmosis el victorioso (nakht), el campeón, el héroe, el liberador de Egipto… el valeroso monarca guerrero que expulsó tras duras batallas a los bárbaros hicsos, unos invasores asiáticos, salvajes y enemigos de los dioses; de esa manera, tomando la poderosa Avaris, restauró la gloria del Egipto milenario para iniciar una nueva etapa de grandeza. O al menos así es como suena de forma épica el relato fundacional del Reino Nuevo; pero en esta obra su autor, conservador del Museo del Louvre, nos va a tratar de mostrar que quizás todo ello no tuvo lugar de esa manera.
Así al llegar al trono Ahmosis el panorama político y cultural del mundo egipcio estaba atravesando una etapa de profundas transformaciónes, mostrando el libro en sus primeros capítulos el contexto existente con unos soberanos hicsos (los hekau khatsut o príncipes de territorios extranjeros) que proyectan su influencia sobre el valle del Nilo frente a los soberanos de Tebas, y cuyas fronteras son trazadas por los hallazgos de diversos tipos de cerámica, en una relación compleja que incluye tanto belicismo (ejemplificado en la muerte en combate del monarca Seqenenra Taa) como relaciones comerciales y cierto reconocimiento mutuo.
En los siguientes capítulos se aprecia el papel de las campañas de Kamosis, y la toma final de Avaris, una acción que el autor presenta, basándose en las fuentes, como un simple golpe de gracia sobre una ciudad ya aislada y evacuada, y que atribuye a la madre y regente de Ahmosis, que era un niño, la influyente reina Ahhotep (influencia que se apreciará también en su futura esposa la reina Ahmes Nefertari). Así el «faraón» guerrero, que se idealiza en el futuro, encabezando carros de guerra al estilo de Tutmosis III o Ramsés II no existe, ni tampoco estaban aún extendidos tales carros en Egipto.
En cambio, capítulo a capítulo podemos contemplar los diversos diversos aspectos políticos, sociales y culturales del reinado de Ahmosis: un periodo mayormente pacifico y estable, en el marco de la reestructuración de Egipto, con un intento de rememorar las glorias de la época de Sesostris III –aspecto que se aprecia en el arte y en las construcciones en Abydos–; y, al mismo tiempo con la introducción de innovaciones. Creó un legado en cuanto a la imaginería que asumieron posteriormente los monarcas del Reino Nuevo, con ese espíritu guerrero fruto del periodo intermedio, y a la ideología –de donde surgió la abstracción y la personificación de Egipto, que, más adelante convirtieron a los monarcas en el faraón–, además del papel asumido por importantes mujeres en la corte.
La obra complementa ese análisis con unos veinticinco documentos de la época traducidos, desde inscripciones a cuentos, algunos muy amplios como el relato de la guerra del año 3 de Kamosis o la biografía de Iahmes, que nos permiten obtener una visión más clara de ese mundo egipcio en los albores del Reino Nuevo.
En cuanto al aspecto gráfico del libro, de nuevo se debe destacar como se acompaña al texto con abundantes imágenes, croquis de las construcciones, grabados y mapas, añadiendo una veintena de fotografías en color que permiten apreciar con mayor detalle diversas piezas artísticas de la época, y con un papel de buena calidad en la impresión.
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Christophe Barbotin, Ahmosis y el comienzo de la XII dinastía, traducción de José Manuel Parra. Madrid, Editorial Dilema, 2023, 283 páginas.

Farsalia
Leí este libro, entre otros de ámbito egiptológico de la misma editorial, a finales de 2024. Muy interesante.