ESTO NO ESTABA EN MI LIBRO DE LA MAFIA – Giorgio Ballario

Nota: 8
Lo mejor: Un libro histórico didáctico con el que conocer por primera vez no solo la historia de la Mafia desde sus comienzos hasta hoy en día, sino también para alejar los mitos que hay en torno a ella
Lo peor: al ser un libro para un público generalista, peca de sintético en algunos momentos, quedándole al lector ganas de profundizar más (aunque eso también puede ser bueno como catapulta hacia otras lecturas)

«Un hombre que no pasa tiempo con su familia nunca puede ser un hombre de verdad».
Don Corleone a Johnny Fontane en El Padrino (1972).

En torno a la creación y los hechos ocurridos durante el rodaje de El Padrino hay uno que a mí me llama la atención. Todos tenemos en mente la figura de Marlon Brando cuando se nos habla acerca del capo di tutti capi de los mafiosos; con su rosa clavada en el pecho de su impecable traje negro, misterioso a la contraluz de las persianas bajadas del despacho, susurrando palabras mientras acaricia  un gato, a la vez que concede dudosos favores en el día de la boda de su hija y a los que no se puede negar siendo la festividad de ese momento. Claramente es una imagen icónica clavada en nuestra mente y en la Historia del cine. Pues bien, la anécdota viene a que dicha figura pudo nunca existir ya que el propio Brando no estaba a gusto en la piel de don Vito Corleone, pues creía que interpretarlo era como romantizar la imagen de la Mafia y de sus integrantes, mostrándolos en algunos momentos como robin hoods contemporáneos.

Y razón no le faltaba, pues desde entonces, por lo menos para el imaginario público, la película, que en un principio tanto temían los mafiosos de entonces, fascinó a millones de personas, suavizando y desvirtuando la verdadera historia existente tras esta organización criminal. Así pues, alejémonos de los focos cinematográficos, de los románticos códigos de hermandad y de los clichés que se nos han vendido sobre este grupo, y permítanme que para ello les recomiende un libro del periodista italiano Giorgio Ballario titulado Eso no estaba en mi libro de la Mafia (Almuzara, 2026) en el que nos narra cual fue su verdadera historia centenaria, su origen y su actual existencia, además de desmontar los mitos que giran en torno a esta organización criminal.

Es obvio –por no decir en roman paladino una perogrullada– que la Mafia o Cosa Nostra no nació con la película de El Padrino sino que, como bien nos indica el autor, su historia está enraizada en la antigüedad. Por un lado tenemos la aparición oficial de La Mafia en los registros escritos de la primera mitad de siglo XIX en el Reino de las Dos Sicilias, como una fuerza organizada de carácter rural que o bien actuaban como bandoleros en las zonas agrestes de Sicilia o bien eran utilizados por el poder del momento, de los terratenientes, como elemento represor por si alguien tenía la osadía de alzarse frente al poder establecido. Aun así, si escarbamos más en sus orígenes, también hay historiadores que lo retrotraen hasta la misma Edad Media como poder de la nobleza, e incluso a la mítica Garduña española proveniente de la Península Ibérica, diversificándose como mancha de aceite por toda Sicilia o por Italia con las denominaciones de, por ejemplo, `Ndrangheta (Calabria), Camorra (Campania) o la Sacra Corona Unita (Apulia). Sea una cosa u otra, ya desde la Unificación Italiana con Garibaldi (1861-1871) se conoce la existencia de la Mafia y sus acciones delictivas, y pronto fueron combatidas por las fuerzas del orden como la que realizó de forma expeditiva Cesare Mari en 1924 atacando directamente a los jefes, ejecutores y amigos que componían las distintas familias mafiosas.

Volviendo de nuevo a la película de Francis Ford Coppola, ya sea visionada en orden de aparición en pantalla o de forma cronológica (que gana bastante más), puede observarse cómo los pueblos sicilianos, Corleone por poner uno ellos, a finales del siglo XIX o durante el primer tercio del XX estaban bastante abandonados y empobrecidos, en algunos casos regidos por capos fuertemente armados (la imagen del entierro del padre de don Vito, Antonio Andolini, en un secarral, o las calles vacías y empinadas del pueblo de Corleone,  es un ejemplo claro de lo que señalo) pero también debido a la masiva emigración de sicilianos e italianos que buscaban una vida mejor en el extranjero. Aunque algunos emigraron a la Península y más allá de los Alpes, otros, en su gran mayoría optaron por surcar el Océano Atlántico y buscar residencia en Estados Unidos. Aunque antes debían pasar el célebre paso aduanero por la Isla de Ellis –la Isla de las Lágrimas– en donde a muchos les cambiaron el suo nomine por el que mejor le sonaba a las autoridades fronterizas o por el topónimo de origen, y la consecuente cuarentena para los enfermos. Tras esa estadía (tres meses más o menos si habían pasado dicha cuarentena) es normal que la mayoría de la gente que ingresaba en Nueva York buscara integrarse con los suyos y en este caso residiendo en el conocido como Barrio de Little Italy. Pero a este lugar no solo acudía gente honrada buscando su oportunidad de labrarse un futuro, sino que también la Mafia supo desembarcar en Estados Unidos y expandirse no solo por la ciudad neoyorkina, sino también por otros lugares como Miami o Chicago, entre otros. Organizaciones como La Mano Negra supieron lucrarse con la emigración clandestina.

La influencia en Estados Unidos de la Mafia fue gradual, introduciéndose poco a poco en los resortes del poder, comenzando a destacar grandes Familias en las ciudades antes mencionadas, como por ejemplo los Bonanno, Gambino, Genovese… La Ley Volstead, comúnmente llamada La Ley Seca (1920-1933), hizo que la Cosa Nostra aumentase exponencialmente. Creció el crimen organizado y con ello el reino del terror de los gángsteres, en el que figuras prototípicas como Alphonse Gabriel Capone, Al Capone, al ritmo de los subfusiles Thompson, imponían su ley y su orden a cualquiera que quisiera comerciar al margen de sus despóticas leyes. Tanta era la influencia de la Mafia, no ya en Estados Unidos sino en Occidente, que incluso para que los ejércitos aliados actuasen y se moviesen por Sicilia o por los muelles neoyorkinos durante la Segunda Guerra Mundial, figuras como Lucky Luciano o Salvatore Giulano debían dar su aquiescencia. Pasado el conflicto militar, tras los ecos de las bombas, los tentáculos de la Cosa Nostra ya se extendieron por todo el mundo dándose en muchos casos auténticos conflictos con las autoridades de distintos países, sobre todo en Italia, donde las acciones contra ella eran el pan diario del país azzurro. Cuando el Estado intervenía, el otro Estado, el de la Mafia contraatacaba provocando auténticos atentados y matanzas, como las realizadas contra los magistrados Falcone y Borsellino en 1992, líderes del proceso de Palermo. Extorsiones, secuestros o amenazas eran comunes (y todavía lo son, por desgracia) no solo a nivel ciudadano sino también gubernamental, ejemplificando con ello el gran poder que esta organización todavía atesora. Se cree que genera unos 40.000 millones de euros anuales, y tienen unas 150.000 empresas controladas a su nombre. Y esto solo es una estimación.

Giorgio Ballario, en su libro Eso no estaba en mi libro de la Mafia, nos revela cómo es ese poder que se mueve en las sombras, tras las leyes y tras los negocios, y esclarece cuál ha sido su verdadera historia alejándola de mitos y clichés que se han ido acumulando con los años, convirtiéndola a veces en un icono pop. Aquí les recomiendo su último capítulo, en el que nos narra cómo es hoy la Mafia en la sociedad, la literatura, el cine y la televisión e incluso en el merchandising que lo convierte en ocasiones en productos de lo más cool. Este ensayo pone el foco en que, más allá de la película El Padrino, la Mafia sigue siendo una fuerza poderosa, intimidante, mayoritariamente muy rica, olvidándonos ya de aquellos rústicos pastores de boina calada y lupara con olor a pólvora que asolaban los montes sicilianos, y en la que de verdad impera un férreo secretismo trufado de arcanos códigos como La Omertá. No hay tentáculo al que no llegue la Mafia: narcotráfico, apuestas clandestinas, juegos de azar y usura, tráfico de armas y personas, prostitución, contrabando, blanqueo de empresas y capitales, eliminación ilegal de residuos (recuérdese a Tony el Gordo en Los Simpson), compra de diputados de partidos políticos e incluso alteración de los resultados de los partidos de futbol, una de las religiones italianas por excelencia. Como decía, los mafiosos ahora manejan millones, viajan por medio mundo en aviones privados o flamantes coches de marca y no dudan en actuar en cualquier lugar donde puedan obtener un beneficio. Les invito a conocer la historia de la Mafia, desde sus orígenes hasta la actualidad y los resortes que manejan, sus anécdotas más negras y todo aquello que la ha convertido en la mítica banda criminal que creemos conocer.

Buona lettura.

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Giorgio Ballario, Eso no estaba en mi libro de la Mafia, traducción de Alberto Díaz-Villaseñor Cabrera. Córdoba, Almuzara, 2026, 302 páginas.

 

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