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El pequeño Pataxú, Tristan Derème

Reconstruccion (largo)
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Torka



Registrado: 15 Ene 2021
Mensajes: 221

MensajePublicado: Sab Abr 10, 2021 5:40 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Felicidades por el buen resultado. Qué sabré yo de literatura. Ni caso, Cris y enhorabuena, escritora.
_________________
Mientras arropaba a su pequeño hijo invidente, la tierna mamá le susurraba al oído.
-Si no te portas bien, mañana cambio los muebles de sitio.
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akane



Registrado: 05 Nov 2013
Mensajes: 4287

MensajePublicado: Lun Abr 12, 2021 10:32 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

"Uno de mis claros favoritos en largos, y lo sigue siendo después de una tercera lectura. Lo cierto es que es uno de esos relatos que me gustará volver a leer dentro de un tiempo, quizá al año que viene o dentro de dos. A diferencia de XXXX aunque también me haya gustado, porque ni me parece tan redondo, ni creo que es de esos que van ganando poso y a los que encuentras nuevos puntos de vista según llevas el ánimo.

Por un lado, en la parte formal me parece un relato perfecto. Sí, ya sé: quizá suena exagerado y es difícil hablar de perfección en un relato literario. Sin embargo, ya no es la ausencia de errores (cosa que debería ser una constante y no una excepción en un concurso de relatos), sino es la técnica maravillosa que muestra el autor (seguramente autora, pero, de nuevo, suelo fallar con estas cosas Embarassed Laughing ). Bien, lo confieso: me encantan los relatos del color del plomo. Y esta Reconstrucción es plomiza y sabe a aire húmedo, mojado casi. Pero vayamos por partes.

La narración en presente consigue una de las premisas de este tipo de elecciones: acercar lo narrado al lector, hacerle cómplice. Empiezo a leer y me sumerjo en la atmósfera sobrecogedora, quebradiza, resiliente de la Alemania de primeros años de la posguerra. La mirada de Erna tiene un punto de esperanza devastada que se contagia a la ciudad, a la gente que la rodea, a los barrios en ruinas. Durante toda la lectura noto un cierto malestar, un punto demasiado cerrado en mi garganta, una ligera desolación que debería darme ganas de llorar (una, que es llorona por naturaleza), pero al mismo tiempo algo me las sujeta, me impide venirme abajo. Igual le sucede a Erna, igual le sucede a la ciudad. "Ella hubiera querido ayudar en la reconstrucción", pero para eso hacía falta gente con estudios. Ella tiene que limpiar los restos de la maldad de otros, y se agarra a esa sensación de estar pagando por algo; algo que no fue culpa suya, pero, sin embargo, "ella sabía que Richthofen murió derribado, a los 25 años". En esa imagen, y en la de la casi-pelea entre sus compañeros paleadores -"la culpa la tuvisteis vosotros"- se cuela un mensaje poderoso. El de la culpa, pero también el de la responsabilidad.

Quizá de ahí venga que la señora Weis no quiera hablar del pasado. Quizá, también, que el misterioso enfermo -que puede ser el marido ausente, o no- no desee regresar el presente. El ancla que te mantiene amarrado a los edificios destruidos, hasta que un buen día llega el camión y se lleva los escombros. O la señora Weis llora a su hijo muerto; ese que, pase lo que pase en el futuro, ya no regresará. Y entre tanto, entre tanta epifanía solo a medias, Erna comprende que también ella tiene que soltar las amarras para enfilar el futuro. No para olvidar, pero sí para seguir adelante. Es una esperanza tibia, forzosa incluso, pero necesaria.

Y toda la historia, toda la amargura de la locura de la guerra, los horrores del nazismo, el miedo de los que se quedaron... permea cada frase de este relato magnífico, oscuro en cierto sentido; que hace de la aparente sencillez de su prosa una eficaz herramienta para transmitir al lector colores, tonos de gris, olores, pestilencias, emociones que no queremos para nosotros... Un tremendo relato, con un mensaje que abre al final una mínima esperanza y confianza en el futuro.

Ole, ole y ole.
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No solo me gusta ser diferente de los demás, sino que odio los momentos en que dejo de serlo.
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CristinaCM



Registrado: 22 Nov 2017
Mensajes: 758

MensajePublicado: Lun Abr 12, 2021 8:58 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Y yo que quería hacer un making-of... Me parece que voy a dejarlo como está con el comentario de Akane, no vaya a ser que lo estropee. Todo lo que pueda yo escribir será, desde luego, peor. Es una sensación extraña reconocer en las palabras de alguien, una lectora, algunas de esas ideas que flotaban en mi cabeza cuando estaba escribiendo y que no sabía si había logrado trasmitir. Por otro lado, hay que decir que su mirada, aristarca, es muy generosa.

Sí me gustaría comentar diversas cuestiones de Reconstrucción y, sobre todo, contestar algunos de vuestros comentarios. Espero poder hacerlo en los próximos días. También tengo pendiente pasarme por los hilos de otros relatos para felicitar a sus autores y leerme sus «cómo se hizo».

Muchas gracias a todos: Irene, Pero, Argonauta, Lucie, Pande, Capi, Graj, Íñigo, Ave, Likine, Hijomoto, Adso, Garnata, DJuank83, Torka y Hahael.

DJuank83, me centré en los cortos porque pensé que tendría más posibilidades de leerlos todos para votar. Tuve buen ojo Laughing.
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CristinaCM



Registrado: 22 Nov 2017
Mensajes: 758

MensajePublicado: Mar Abr 13, 2021 4:57 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

El origen de este relato está en un documental que vi hace un par de años. En él, antiguos soldados austriacos contaban su vuelta a casa desde los campos de prisioneros soviéticos. Uno de ellos recordó (todavía emocionado, cincuenta o sesenta años después) a las mujeres que, en la estación, les mostraban las fotografías de sus maridos o de sus hijos. Querían saber si alguien era capaz de reconocerlos y podía ofrecer algún dato sobre su paradero. Más tarde encontré en Internet los rostros de algunas de esas mujeres. La mezcla de desesperación y esperanza que vi en ellos me persiguió durante tiempo y, aunque me resistía, supe que ese iba a ser el tema para mi relato hislibreño. Digo que me resistía y no miento. Pensé que no podría tratar un asunto tan delicado sin pasarme de sentimental o caer en el melodrama. Sin embargo, Erna —que todavía no era Erna, sino una prefiguración— se sentó a la puerta de mi casa y no se movió hasta que acepté relatar su historia.

Decidí situar la trama del cuento en Alemania y no en Austria para que no se notara tanto que era mío. Después de documentarme (sobre la posguerra, sobre los campos de prisioneros, sobre el desescombro...), me puse a escribir con algunas imágenes en la cabeza: una mujer con una fotografía en el andén de una estación; la obviedad del Berlín destruido; y la escena final, la misma mujer dirigiéndose al registro civil, donde daría por muerto a un marido al que antes se negaba a dejar de esperar. Además de eso, tenía claro que mi protagonista no iba a ser ni una heroína ni una víctima pura. Erna sí es una víctima, por supuesto, de la guerra, de los bombardeos, pero no me interesaba, al menos no esta vez, dedicar mi historia a una pobre inocente sin aristas ni sombras. La imaginé, más que como una nazi convencida, como una muchacha común que se deja llevar por las circunstancias y los aires del momento. A esa concepción del personaje se deben algunas de sus reacciones, como el comentario antisemita que hace sobre un director al que antes admiraba, Reinhold Schünzel, o la emoción que ella también siente tras escuchar el discurso de Hitler.

La historia fue creciendo a partir de esas primeras ideas. Aunque la línea argumental de Erna parezca un poco caótica (ahora presente, ahora pasado; ahora va la protagonista allí, ahora va allá), sigue una estructura clara en dos bloques: una mujer espera y, a partir de un momento determinado, deja de esperar. No sé si fui capaz de plasmarlo en el texto, pero yo quería mostrar al personaje como alguien que no solo aguarda a un hombre, sino que espera a que todo vuelva a ser igual que antes; antes de la guerra, de los bombardeos y los escombros, de las violaciones, del racionamiento, de los desaparecidos. Hasta que un día, frente a las escombreras, se da cuenta de que no va a recuperar el pasado, que por otra parte —todo hay que decirlo— tampoco era perfecto. A partir de ahí, deja de esperar e inicia su reconstrucción. La ciudad no volverá a ser la misma que fue, no puede serlo; ella tampoco. En ese esqueleto argumental se entretejen algunos elementos que pretendían llevar al lector a la Alemania de la época, no solo como simple decorado, y algunas otras reflexiones que fueron surgiendo a medida que escribía. Trabajé el subtexto, no sé si torpemente. He tenido la tentación de explicar todo aquello que quise decir, tal vez buscando la certeza de que fue comprendido, pero os voy a ahorrar el rollo. Al final lo único que importa es la interpretación que cada lector da al texto al que se acerca.

Viví el proceso de escritura con intensidad. No puedo decir que lo disfrutara todo el tiempo; para eso me encallé demasiadas veces y quedé demasiadas veces insatisfecha («para qué me meto en esto si yo no sé», y cosas por el estilo). A cambio, me ilusioné en algunos momentos, cuando me pareció que salía bien una frase, que daba con la palabra justa (qué difícil es escribir) o que algo encajaba en la trama. Supongo que esto que cuento resulta una obviedad para los que os dedicáis a imaginar historias desde hace tiempo. Yo he descubierto ahora que esos instantes de entusiasmo son tan profundos que compensan toda la parte ingrata. Otra cosa me ha sorprendido de la experiencia: mientras escribía, me metí mucho en la historia, más incluso que cuando leo. En algún momento llegué a sentir que estaba en la Alemania de la posguerra, y hablaba de los personajes como si existieran de verdad; de Erna, sobre todo, pero también de Paul y de la señora Weis, que me pedía todo el rato ser más que un personaje funcional de contrapunto, e incluso de alguno de los extras, como Walter, a quien tengo mucho cariño porque es el único que se atreve a encararse con los miembros del partido, aunque al final acabe callando, como Erna, como todos los demás. Fijaos si me metí en la historia que un día, en una cena con amigos, alguien empezó a hablar de algo que tenía que ver con esa época, no recuerdo muy bien de qué (creo que del hambre que pasaron), y yo pensé: «¡a mí me lo vas a contar!». Me da hasta vergüenza explicarlo... Como si estuvieran describiendo una situación que yo había vivido y no solo leído al documentarme. Por suerte no lo dije en voz alta; me hubieran tomado por loca.

Al escribir, traté de contenerme y no ahondar en la tragedia; ni en la violación, solo mencionada, ni en las muertes (nadie muere en el relato), ni en el dolor de los rostros de las mujeres que esperan en la estación. Intenté describir algunas cosas de forma aséptica y, en ciertos momentos, aligerar la tristeza con algún comentario de la señora Weis. Aun así, me seguía preocupando la carga sentimental de la historia. Como había otros aspectos que no me acababan de convencer, la reservé. Luego la recuperé y al releerla, pese a todo, me pareció mejor que la otra que estaba preparando. Ahora, no puedo negarlo, me alegro de haberle dado una oportunidad.

Bueno, ya veis, al final sí he escrito un making-of; uno muy largo, por cierto. No sé si habrá alguien que haya llegado hasta aquí. Más tarde me pondré a contestar a vuestros comentarios. A pesar de lo que dije el otro día, me los tomé todos muy en serio; si alguien sabe poco de literatura aquí soy yo. Eso no quiere decir que esté de acuerdo con todos Evil or Very Mad.
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Lucie



Registrado: 08 Ene 2012
Mensajes: 3850
Ubicación: Gallaecia

MensajePublicado: Mar Abr 13, 2021 6:37 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Muchas gracias por compartir ese Así se hizo con nosotros. Me ha resultado muy interesante ver cómo se fue construyendo esta historia. Me quedo en especial con lo que cuentas sobre el avance, esas victorias pírricas en esos momentos en los que las frases parecen encajar a la hora de escribir aunque no desmerece todo lo que aparece de fondo, y la forma en la que fueron creciendo los personajes y esa historia en la Historia.
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Quidquid latine dictum sit altum
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Lazy Baby



Registrado: 02 Nov 2019
Mensajes: 229

MensajePublicado: Mar Abr 13, 2021 7:48 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Enhorabuena por el relato y el premio CristinaCM, gut gemacht!!! Smile
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He died, so we may live in liberty
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Pandemonium



Registrado: 22 Oct 2019
Mensajes: 589

MensajePublicado: Mar Abr 13, 2021 8:34 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Así se escribe un making of. Gracias, Cristina, me ha encantado leerlo. Envidio esos momentos, cuando la historia es tan interesante que te atrapa hasta en sueños.
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CristinaCM



Registrado: 22 Nov 2017
Mensajes: 758

MensajePublicado: Mar Abr 13, 2021 10:00 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Vielen Dank, Lazy Baby!
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Garnata



Registrado: 30 Oct 2017
Mensajes: 1289
Ubicación: En el Sur hay una luz hermosa que detiene el tiempo.

MensajePublicado: Mar Abr 13, 2021 10:42 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Muy bonito CristinaCM.

Está claro que el sentirte en la Alemania de posguerra y hablar con tus personajes como si existieran de verdad era señal de que habías dotado al relato de vida propia, y eso es lo que uno siente al leerlo, que el relato está vivo, que Erna y Paul y la señora Weis existen. No creo que haya una señal más clara de que uno está escribiendo un buen relato y que va por buen camino...
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La montaña es mi poesía- Guido Rey
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Pero Lopez



Registrado: 30 Ene 2021
Mensajes: 262

MensajePublicado: Mar Abr 13, 2021 10:58 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

A mí de las cosas que más me han gustado de este relato es como va montando en paralelo la historia de Erna y la del enfermo. Me preguntó: ¿será Paul? Y el título, con los múltiples sentidos que le veo: reconstrucción de la ciudad, de la vida de Erna, del enfermo...
_________________
Autor, valoro tu esfuerzo. Mis opiniones son mías, y por tanto, subjetivas.
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molin



Registrado: 20 Ene 2021
Mensajes: 10

MensajePublicado: Mie Abr 14, 2021 11:13 am    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Felicidades. Por un relato tan emocionante y por el proceso de escritura que compartes.
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Ricardo Corazón de León



Registrado: 28 Ago 2012
Mensajes: 3666
Ubicación: En la selva

MensajePublicado: Jue Abr 15, 2021 1:10 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

¡¡¡Bárbaro, Cristina!!! ¡¡¡MIL FELICIDADES!!!

Un muy buen relato y una preciosa relación de cómo se hizo. Me encantó el relato y me gusta muchísimo que ya entres de lleno en la fase de crear y no solo traducir (que para mí, sinceramente, son indisolubles). Me explico, no concibo una buena obra extranjera sin un traductor que no sea un escritor y muy versado, porque ¿Quién mejor que un escritor puede traducir a otro bueno? Y con la cantidad de historias y obras que traducen y leen sería impensable que no crearan sus propias historias y, claro, con la ventaja de que ya saben escribir bien, ahora solo les falta poner una idea en marcha, pero saben mucho más que cualquiera que se ponga a escribir por primera vez.
Recuerdo haber leído alguna penosa traducción de una obra que yo considero clásica o importante y maldecir internamente al chingado/a que hizo la traducción. Es lo peor que se puede hacer. Para mí cualquier obra revisada por ti tiene el sello de calidad y de bien hecho. Solo hay que ver el resultado.

Un abrazo muy fuerte. Prometo no sacar las uñas.
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¡Estoy horrorizado! No sé si el mundo está lleno de hombres inteligentes que lo disimulan... o de imbéciles que no se recatan de serlo. M. Brickman.


Ultima edición por Ricardo Corazón de León el Dom Abr 18, 2021 3:13 pm; editado 1 vez
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CristinaCM



Registrado: 22 Nov 2017
Mensajes: 758

MensajePublicado: Jue Abr 15, 2021 6:06 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

No es que quiera entrar en una polémica, amigo León, pero no puedo estar de acuerdo con eso de que las traducciones las deberían hacer escritores. Hay algunos ejemplos de muy buenos autores que hicieron malas traducciones, y muchos ejemplos de magníficos traductores que no han escrito ni dos líneas propias.

Dejando a un lado eso, ¡te agradezco mucho tus amables palabras!
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CristinaCM



Registrado: 22 Nov 2017
Mensajes: 758

MensajePublicado: Jue Abr 15, 2021 6:29 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Responderé en este mensaje a vuestros comentarios. Entre que llega bastante tarde y que ha salido muy largo (las críticas no fueron pocas Wink), no sé si lo va a leer alguien. Al menos queda aquí por escrito.

Si palpita, no es una vena: es una arteria.
Madre mía, qué vergüenza. Esa frase la añadí a ultimísima hora y aún no sé por qué. Me pareció que faltaba algo. Gracias, Capi, por decírmelo y por hacerlo con tanta simpatía. Para mí era muy importante tu comentario; te confieso que lo temía un poquillo.

Existen también algunas expresiones que no me pegan en boca de los protagonistas ni de esa época y otras que me suenan demasiado hispanas, ambas me chirrían y me sacan de la lectura. / “Hay que tirar para alante": término cañí.
Sí, es verdad. El para alante por lo menos lo voy a cambiar. Gracias por decirlo, Pero. Las demás expresiones no sé muy bien cómo sustituirlas sin que los diálogos pierdan naturalidad.

Pero a la vez, veo que difícil es para una escritora los personajes masculinos y creo que eso es algo mejorable en el relato, la historia del hombre en el hospital no me acaba de convencer.
En el making-of dije que, mientras escribía, hablaba de los personajes como si existieran, pero eso no significa que haya logrado insuflarles vida en el relato. Ni mucho menos. En el caso de Paul, traté de mostrar su personalidad antes de la guerra a través del recuerdo de Erna (y, bueno, no soy yo quien debe juzgar si lo conseguí), pero no lo intenté en las escenas del hospital. En ellas tomé la decisión de emplear un narrador externo y, dado que Paul no habla y está ensimismado, creo que sería difícil trabajar ahí el personaje. Aun así, tomo nota para otras veces, LazyBaby.

Entre medias también reduciría algunas escenas que hacen largo el relato. Creo que están para dar consistencia al trasfondo histórico, aunque en mi opinión no son necesarias.
Supongo que es cierto, que hay mucha densidad. Lo único que puedo decir es que ninguna de las escenas está solo para ambientar. Todas tenían un sentido y un objetivo argumental, aunque quizá no supe trasmitirlos. También la aparición de la escombrera, que entiendo que puede parecer una reiteración de las ruinas ya mostradas antes, tiene un porqué.

Como no ocurre nada durante todo el relato, cuando digo nada me refiero a ningún tipo de sobresalto, acción o cualquier cosa que te saque del sopor que barniza el trabajo, la historia termina por quedarse un poco plana para mi gusto.
Tienes razón, Torka. No hay ni escenas de acción ni pirotecnia ni nada divertido, y supongo que habrá quedado un poco soso. Por desgracia, cuando escribes también muestras cómo eres Wink.

El nombre de Luise sí que me ha sacado de la lectura cada vez que lo he leído, porque yo veo Louise o será mi deformación afrancesada.
En alemán, se suele escribir Luise. A pesar de que también es posible la forma Louise, no es la más común. La proporción es más o menos de 90% (Luise)- 10% (Louise).

Me ha chocado el apellido Weis, que habitualmente va con doble 's' / Igual con Weiss, que lo veo con dos S.
Hay gente que se llama Weiss y gente que se llama Weis. La primera forma es más habitual, pero también existe la segunda. En cualquier caso, más allá de la frecuencia de una u otra, lo que hizo que me decantara por Weis fue la raíz semántica, que es distinta. Mientras estaba escribiendo, algunos personajes tenían de forma provisional nombres o apellidos con significado, que surgieron así un poco sin querer; un juego interno, conmigo misma. Weis, con una ese, viene de weise, que significa 'sabio/a', y, como ese personaje es el que adopta la actitud pragmática en la historia, me salió llamarla así. Tenía la intención de cambiarlo, igual que cambié otros, aunque al final me dio pena y lo dejé.


Ultima edición por CristinaCM el Jue Abr 15, 2021 6:39 pm; editado 3 veces
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CristinaCM



Registrado: 22 Nov 2017
Mensajes: 758

MensajePublicado: Jue Abr 15, 2021 6:33 pm    Tí­tulo del mensaje: Responder citando

Impecable, casi, porque he visto, si no estoy equivocado, algún adverbio “como” sin valor interrogativo ni exclamativo con tilde.
Releí el texto después de tu comentario, Ave. Una es siempre mala correctora de sí misma, ya se sabe, así que pensé que tendrías razón y que se me habría escapado algo. Pero me parece que no te voy a aceptar la enmienda... El único cómo con acento al que podías referirte es este: «Se quedó mirando cómo la madre acariciaba al muchacho y le ponía bien el cuello del abrigo, cómo echaban a andar los dos juntos...». Y no estoy de acuerdo con que sea incorrecto. Podría escribirse sin tilde, claro, pero no es erróneo acentuarlo, pues depende de la interpretación que se haga de la frase: «Se quedó mirando cómo la madre acariciaba al muchacho» (se quedó mirando de qué modo la madre acariciaba al muchacho) - adverbio interrogativo tónico de sentido modal. «Se quedó mirando como la madre lo acariciaba» (se quedó mirando la manera en que la madre lo acariciaba) - adverbio relativo. Diría que también cabe una tercera interpretación, que no sé si es la tuya. La línea que diferencia una frase de otra es muy fina, pero... De todas formas, te agradezco que lo mencionaras, porque creo que me voy a pensar si me gusta más sin que con Very Happy.

Creo que va bien hasta "También parece quedarle estrecho el casco", lo que sigue es redundante y considero, en mi humilde opinión, que si se le suprime lo que sigue el texto gana.
Es verdad, DJuank83, es redundante y te agradezco que lo subrayaras. De todas formas no sé si suprimiré algo; lo valoraré, pero no estoy segura. Creo que en los textos literarios las redundancias pueden ser a veces permisibles por motivos como el énfasis, el ritmo o la música de las frases.

Gracias a todos, de verdad. Ante alguno de los comentarios, no puedo hacer nada más que sonrojarme. Me emocionó mucho leer que algo que yo había creado podía llegar a otras personas. Que Hijomoto viera ingenuidad en algunos pasajes de mi relato me hizo ilusión. Ingenuidad, todavía, a estas alturas…
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