Cali escribió: ↑Mar Nov 26, 2024 4:50 pm
maqroll escribió: ↑Lun Nov 11, 2024 9:13 am
Considero que a la escritura hay que llegar ya masturbado, si no ocurren estas cosas.
Uff, Maqroll, gran idea. Y a las citas también, así el "relato" dura más. Estamos hartas de microrelatos.
Mira la pobre Beatriz, experimentó y tanto microrelato anecdótico la dejó de piedra.
Les dejo mi humilde opinión.
En las "citas", como en los "relatos", hay que encontrar el punto justo de tensión, de excitación, de extásis. Pues si hay demasiada pasión al principio y la trama se dispara demasiado pronto, el lector o lectora se quedará a medias, y exclamará un decepcionado "¿y ya está?" Mal, autor, mal. Demuestras impericia, bisoñez, poco mundo y menos arte. Por ansioso te saliste de la historia antes de la cuenta y disparaste la traca de fuegos artificiales sin tener preparado al lector. O lectora.
Ahora bien, si para bajar la tensión antes de entrar al meollo de la historia el autor se dedica a ciertas disquisiciones manuales y solitarias, enredándose consigo mismo para relajar su propia tensión narrativa, puede ocurrir que al llegar a la hora de verdad, al ir acercándose al clímax, al desenlace con el lector, o lectora, pues la historia pierda fuerza, quede inane, la sangre se retire y la trama quede flácida, sin fuelle. Blandengue. Eres un insulso, un imberbe, un novato, un aprendiz.
Y en estos casos, para continuar la historia a veces es necesario hacer ímprobos esfuerzos con la colaboración del lector, o lectora, para que aquello levante cabeza y pueda llevar el "relato", o la "cita" a buen puerto, lo que a veces no se consigue y entonces autor, o autora, y lectora (o lector) abandonan la faena, frustrados, decepcionados, pues la promesa de ver las estrellas de todos los colores no se dio porque la "historia" no pudo empinarse. Inepto, bueno p'a nada, fantasma, malqueda.
Otras veces, el autor o autora puede levantar el relato, pero sin gran fuerza, aquello funciona pero no es lo que me esperaba como lectora, o lector, me diste algo de miel en los labios pero yo quería más. Estaba semirígido el relato. En vez de una traca final, me diste un petardillo medio mojado. Medianías, mediocre, trilero.
Pero si todo fluye en su justo punto y el autor-a consigue ir llevando la historia a buen puerto, con la intensidad narrativa justa que requiere cada momento, y va modulando la intensidad, aumentando poco a poco hasta que la lectora, o lector, vea el paraíso y pida más y más y más mientras va pasando páginas y la siguiente es más excitante que la anterior, hasta que llega al extásis, los fuegos artificiales, mil estrellas fugaces bailando ante sus ojos, la explosión de una supernova que le hace cerrar los ojos y abrir la boca mientras dice: "eres un artista", entonces todo se da por bien empleado, y el lector (o lectora) saborea las últimas páginas, o el epílogo, con el regusto del placer (literario) satisfecho, saciado-a, contento-a, feliz (aquí no hay -a), y se abraza al "relato", y lo repasa mientras se pasa la lengua por los labios y suelta un "ay, canalla escritor-a, como me ha gustado lo tuyo". Artista, elvispresley, gigante, coloso, dios.
Suyo atte:
Giaccomo Casanova