Pues nada. El pasado 19 de diciembre empecé '
Club de Viudas' de Guillermo Galván (2023), el último volumen de la teratología centrada en el personaje de Carlos Lombardi, el exinspector de policía represaliado que regresa para trabajar a la sombra del Nuevo Estado por mediación de varios de sus antiguos compañeros.
La verdad es que, sinceramente, me ha dado mucha pena despedirme de Lombardi, más sabiendo que el adiós es irremediable no por decisión de su autor, sino por su triste fallecimiento. Guillermo, antes de despedirse de todos, nos ha dejado una historia magistral donde se entremezclan los ecos de la guerra civil, los desaparecidos en combate, la vigilancia constante de un régimen que no permite que se mueva nada sin su conocimiento. Personajes, trama y descripciones son magníficas, como en las anteriores obras. Quizá lo único que chirría en esta entrega, o al menos a mí, es el abrupto final, pero es obvio el por qué de ese cierre. De todas formas, ante esas circunstancias es un buen cierre.
Dicho esto. Cierro una saga que me ha hecho encariñarme más del género negro/policiaco. A todo aquel que no le haya dado una oportunidad se lo recomiendo encarecidamente, porque lo disfrutará. Esa narración descarnada, contundente con toques de humor negro y ácido le da un toque especial. Además que esté contextualizado a principios de los años 40, pues le da más valor, porque no es Los Ángeles, aquí cada paso debe estar medido y buscarse las triquiñuelas para resolver los casos sin molestar a los gerifalte.