Scott nos inventó a todos (George Simenon). Cuando era joven (bueno, un poco menos que ahora), es decir en mi niñez, mi Olimpo literario estaba conformado, y sigue estándolo, por cientos de personajes a los que debo horas y horas de entretenimiento gratis, a la vez que gloriosas tardes de lluvia arrobado entre cálidas mantas. No les pedí nunca nada a cambio, cosa que en su justa medida podían habe...[Leer más]
«He matado a 242 alemanes, incluidos más de diez francotiradores enemigos. Siempre he tenido la convicción de que soy más astuto y fuerte que los alemanes, y de que mi fusil dispara con mayor precisión que un fusil alemán. Conservo la calma en todo momento, y por eso nunca siento miedo a los alemanes». Silencio. Solo permanece el viento que arrastra las cenizas del campo de batalla. Parece que tod...[Leer más]
«Miré los muros de la patria mía, / si un tiempo fuertes ya desmoronados / de la carrera / de la edad cansados / por quien caduca ya su valentía» (Francisco de Quevedo). Finales del siglo XVII. El gigante está a punto de caer. Sus pies de barro no pueden soportar el peso de la decadencia. España, otrora inmenso titán, ahora se parece a una casa abandonada. Por fuera señorial, pero por dentro, al i...[Leer más]
«Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio, que las que sospecha tu filosofía». Hamlet, William Shakespeare. De Grecia y Roma, creo, lo sabemos casi todo. Conocemos la democrática ciudad de Atenas en tiempos de Pericles, el brillo de halcón en los ojos de Julio Cesar, la inmortal hazaña de los espartanos en las Termópilas, o el ruido de los cascos de los caballos bárbaros trotando por el Foro...[Leer más]
«Está en esa dirección. Mi país, mi hogar, mi familia… mi mujer prepara la comida, mi hija trae agua del río… ¿volveré a verlas? Yo creo que no» (Gladiador). Desde las brumas del Muro de Adriano, hasta las ardientes arenas de Mauritania, y desde las valientes tierras habitadas por tozudos íberos hasta el corazón de los partos, los límites del Imperio Romano fueron extensos y legendarios, siendo po...[Leer más]
«Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Jesús de Nazaret). Una idea. Una nueva forma de concebir la vida nació en pleno corazón de la cristiandad, en una tierra de trovadores y amores corteses: el Languedoc. Allí, por secos senderos del midi francés, unos predicadores conocidos como bons homes (los buenos hombres) comienzan a pregonar por los pueblos un nuevo mensaje de esperanza a los o...[Leer más]
«El Rey recorrió con la mirada aquella acumulación de cuerpos a la intemperie y se detuvo en uno, donde una vieja celestina recogía en el regazo de su falda el oro que Zeus enviaba a la entrepierna de Dánae, la cual, sin embargo, algún oro debía de recibir en el sitio preciso, a juzgar por la cara que ponía. Dánae tenía unos muslos largos y un cuerpo dorado, semejante al de Marfisa. El Rey quedó a...[Leer más]
«La verdad es que Paquito no me gustaba nada como hombre… él era un teniente corrientísimo… el único Franco importante había sido su hermano Ramón. El era Paquito, el hermano de Ramón… sobre todo era soso, frío. A mí ya le digo que no me gustaba… Testarudo sí era. Conseguía lo que se proponía, casi todo, porque a mí no me consiguió» (Sofía Subirán, gran amor de Francisco Franco). En 2008 el histor...[Leer más]
«Árboles lloran por las lluvias y montañas por los aires, así lloran mis ojos por ti, querida amante. En tierras ajenas yo me voy a morir, frente a mí hay un anhelo que con sus ojos me mira; llorar quiero y no puedo, mi corazón suspira. Vuelvo y digo: ¿Qué va a ser de mí? En tierras ajenas yo me voy a morir» (Canción Sefardí). Se les conoce como Sefardíes, judíos venidos y exiliados de Sefarad (pa...[Leer más]
«Nada humano me es ajeno». Terencio. El Siglo de Oro. El siglo de las maravillas, asombros y glorias. Época donde las letras y las armas son compañeras en el juego de la inmortalidad y donde también el honor y el amor a Dios aderezan las ánimas y ceban el ansia de Marte. Siglo Áureo y Español fue también llamado pero sobre todo Barroco, ya que donde un Cervantes ponía a cabalgar un don Quijote tam...[Leer más]
«El nazismo es el mal absoluto». Uno de los momentos culminantes de La lista de Schindler es cuando, después de que Oskar Schindler dicta a su secretario Itzhak Stern la lista definitiva de los judíos que va a salvar de la muerte, éste sosteniendo los papeles con reverencia le dice al atribulado empresario: «¡Mire! Esta lista es el bien absoluto, esta lista es la vida. Más allá de sus márgenes se ...[Leer más]
«Mi tierra, señor caballero —respondió el preguntado—, no la sé, ni para dónde camino, tampoco». (Rinconete y Cortadillo, Miguel de Cervantes Saavedra). ¡¡¡Alto!!! ¡Guárdese a la justicia del Rey!… El esportillero llevaba un buen rato corriendo desde la Plaza de San Francisco. A cada zancada que daba maldecía la hora en que por avaricia de plata americana o ansia de aplacar el hambre que le ...[Leer más]