Martes 30 de enero de 1945. Oscurecía sobre el mar Báltico cuando uno de los más grandes barcos de estirpe alemana cruzaba sus gélidas aguas. El Wilhelm Gustloff, nombre dado a aquel gigante, transportaba millares de personas hacia un territorio mucho más seguro que el suelo alemán de entonces; sin embargo, no contaba con que en su camino pudiera caer en la mira del submarino soviético S-13, al ma...[Leer más]