Ambientada entre 1805 y 1812, la novela sigue las vidas entrelazadas de varias familias de la nobleza rusa —especialmente los Rostov, Bolkonski y Bezukhov— durante las guerras napoleónicas. Mientras Rusia se enfrenta a la invasión francesa, los personajes experimentan amores, pérdidas, transformaciones espirituales y dilemas morales.
La obra combina retrato íntimo, reflexión histórica y grandes escenas bélicas en una exploración monumental del destino humano.