«Era tan fácil lanzar bombas sobre ciudades indefensas…» (La llama, Arturo Barea). Tengo delante de mí un álbum fotográfico de la Guerra Civil Española. El blanco y negro acentúa las imágenes de dolor, heroicismo bélico y lágrimas bicolor. Las hay de batallas, ciudades destrozadas como boca cariada, dolor por la perdida de un ser querido o posados de generales y soldados. La gran mayoría son anóni...[Leer más]
Aurelio Casto, centurión de la VI Legión Victoriosa, es un hombre corpulento, parco en palabras, inculto y aficionado a los burdeles. También es un soldado eficiente y un líder duro y severo, de esos que acatan las órdenes de sus superiores sin chistar y espera que las suyas sean atendidas de la misma forma. No pierde el tiempo en debates internos ni posee un pasado trágico ni un peligroso enemigo...[Leer más]
La semilla del gran ciclo tolkieniano (El Silmarillion, El hobbit y El Señor de los Anillos) estaba plantada un poco antes de que estallara la Primera Guerra Mundial, cuando su artífice, llevado de un espíritu lúdico y de su amor por las primitivas lenguas nórdicas (el meollo de sus estudios filológicos), fundaba los rudimentos de lo que sería el idioma élfico. Poco después concebía sus primeros r...[Leer más]
Nacido veinticuatro años después de Stevenson, Chesterton aún era un veinteañero cuando Stevenson murió. Pudo apreciar su éxito inicial pero también la reacción modernista contra él. En este ensayo biográfico, publicado en 1927, el autor lucha por sacar a la luz a un escritor injustamente desdeñado y olvidado. Para el escritor londinense, que pensaba que la literatura (y no sólo ella) había entra...[Leer más]
Stephen Bronner es estadunidense, profesor de ciencia política en la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey). Por lo que he podido ver e intuir al leerle, es un pensador liberal, en el mejor sentido del término. Diría incluso que quizás a mitad de camino entre el liberalismo y el socialismo, en cierto modo en la senda de Galbraith, Rawls; pensadores sin barreras, críticos y abiertos a considerar ...[Leer más]
Con este paradójico y sugestivo título se daba a conocer, allá por finales de los 60, un curioso personaje de sonoro nombre, hostelero suizo para más señas, reconvertido en investigador y divulgador de, llamémoslo así, anomalías históricas y fenómenos no explicados. No fue el primero pero sí seguramente uno de los de más éxito de una saga de escritores en la que figuran nombres como Charles Berlit...[Leer más]
Durante la Primera Guerra Mundial, los ejércitos del Kaiser alcanzaron Rostov del Don sobre sus cansadas piernas. Los ejércitos de Hitler, a un coste muy superior, en bajas y gasolina, avanzaron hasta el Volga encabezados por sus falanges mecanizadas. Y avanzaron aún más allá, hacia las nieves del Cáucaso, hasta sentir casi el olor del salitre del Mar Caspio… Estaban sedientos. Prodigiosamen...[Leer más]
Con frecuencia asimilados, amorosamente identificados con lo alemán y tan embebidos de orgullo patrio como sus compatriotas, los mal llamados “arios”; distantes en lo emocional, lo social y lo cultural de sus correligionarios los judíos del este; escépticos ante la posibilidad de que la civilizada Alemania incurriese en actos de barbarie como los pogromos, tan propios de la atrasada Rusia; habitua...[Leer más]
Supongo que cualquier historiador, con una cierta capacidad de síntesis, sería capaz de resumir alguno de los siglos pasados de la historia de la humanidad en un solo folio sin dejarse demasiado en el tintero. Justo lo contrario de lo que ocurre con el siglo que precede al presente, cuyo cúmulo de acontecimientos hace tarea difícil ofrecer en un trabajo reducido todo lo que ha ocurrido en el siglo...[Leer más]
Según la tradición romana, el dios Marte envió desde los cielos un escudo sagrado que otorgaría a Roma el poder sobre el resto del mundo mientras lo conservase. Para evitar su robo o manipulación se forjaron otros once escudos idénticos, de tal forma que una vez juntos nadie supiese distinguirlos. Para su custodia se creó un grupo de doce sacerdotes, los salios, elegidos entre los jóvenes nobles, ...[Leer más]
Es difícil encontrar escritores que profundicen tanto en la psicología de sus personajes femeninos. El que se suele considerar su maestro o, al menos, su influencia más notable, el escritor Henry James, cuya facultad de bucear en la psique humana es altamente destacable, en la mente femenina cede el paso a su amiga y aventajada discípula, Edith Wharton. Pero no sólo es la psicología femenina de lo...[Leer más]
«Solo aquel que tiene que vivir en su alma estremecida una época que, con la guerra, la violencia y las ideologías tiránicas, amenaza la vida del individuo y, en esta vida, su más preciosa esencia, la libertad individual, sabe cuánto coraje, cuánta honradez y decisión se requiere para permanecer fiel a su yo más íntimo en estos tiempos de locura gregaria». S. Zweig, Montaigne. Stefan Zweig siempre...[Leer más]