«Si me preguntaran cuál es el libro que debería leer todo el mundo, respondería sin vacilar: Ética a Nicómaco, de Aristóteles. El tema que trata es muy simple: cómo vivir mejor».
Como decía hace ya unas cuantas reseñas, todo está en los griegos. Quizá el aspecto más importante en que ellos han influido en la civilización occidental haya sido este: los griegos nos enseñaron a pensar. Y no solo eso: nos mostraron los temas fundamentales en los que pensar: la vida, la muerte, el alma, el mundo, la divinidad… «Una vida sin examen no vale la pena ser vivida», dijo Sócrates. El pasar efímero y breve del ser humano por este planeta, el natural proceso de nacer, envejecer y morir, no debería limitarse al deseo de transcurrir los días de la mejor manera posible: la cuota a pagar por estar vivos durante un suspiro de la eternidad habría de ser el instarnos nosotros mismos a preguntarnos quiénes somos, adónde vamos, de dónde venimos. Hace 2500 años esas preguntas por el hombre y el mundo rondaron a unas mentes privilegiadas en un pequeño terruño bañado por el Mediterráneo. Ahora tenemos un nuevo libro que nos habla de ello. Bien por ello.
La banda de los tres ofrece al lector un acercamiento a tres de los más influyentes filósofos de la historia: Sócrates, Platón y Aristóteles. El autor, Neel Burton, es un psiquiatra con formación filosófica y ha escrito numerosos libros en los que aborda tanto temas relacionados con la psiquiatría como con la filosofía. En La banda de los tres se percibe a menudo un enfoque hacia matices que tienen que ver con la salud mental y los desequilibrios emocionales, pero conviene no confundirse: no tiene nada que ver con ese tipo de libros de autoayuda, tan prolíficos últimamente, que recurren a las voces de los antiguos para sentar cátedra sobre cómo debemos vivir. Si menciono esta tendencia, que seguramente inauguró aquel ya lejano Más Platón y menos Prozac del filósofo canadiense Lou Marinoff, es precisamente para dejar claro que el libro de Burton está en las antípodas de esa «divulgarización» de la filosofía.
La banda de los tres presenta un recorrido podríamos decir que tradicional de la historia de la filosofía en ese período de tiempo comprendido entre los primeros pensadores griegos, que se preguntaban más por el mundo que por el hombre, y Aristóteles, que se preguntaba por ambos temas con igual interés. La estructura básica del libro es, pues, clara: una primera parte dedicada a los llamados filósofos presocráticos, y tres más centradas en Sócrates, Platón y Aristóteles respectivamente.
El apartado dedicado a los presocráticos es un poco deslavazado. El autor escoge a los principales de ellos (Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Heráclito, Parménides, Jenófanes, Empédocles y unos cuantos más) y nos presenta un recorrido por sus vidas que suena bastante, lo cual ciertamente es lógico, al compilador por excelencia de biografías filosóficas de la Antigüedad, Diógenes Laercio. Quienes tengan formación filosófica o estén habituados a lecturas sobre el tema echarán en falta quizá algo de profundidad en los planteamientos, pero si lo que se busca es un acercamiento a la vida y pensamiento de todos ellos, Burton lo lleva a cabo de manera eficaz.
Antes de abordar a una de las figuras estelares del libro, el autor acomete una mención obligada y otra que no lo es tanto. Esta última consiste en un breve recorrido por la historia de Atenas desde Dracón y Solón hasta el siglo V a. C., el siglo de Sócrates; una historia algo sui generis y prescindible. La mención obligada, en cambio, corresponde a los sofistas, y en ella Burton sobrevuela por las ideas de algunos de los más importantes: Gorgias, Protágoras, Hipias… Los capítulos dedicados a Sócrates son quizá de lo mejor del libro: su vida y pensamiento, o un esbozo del mismo, son tratados con un buen tono, divulgativo y con puntos de humor (la comparación del filósofo con cierto detective televisivo de los años 1970, de gabardina y colilla, es muy acertada). Se habla del método socrático, del elenchus (palabra esta que, he de confesar, yo no conocía o había olvidado): preguntas y respuestas a un interlocutor hasta conducirle a una aporia, un callejón sin salida que pone de manifiesto su ignorancia. No se menciona, en cambio, aunque sí se describe, la mayéutica, que viene a ser la otra cara de la misma moneda, del mismo método socrático: preguntas y respuestas para hacer aflorar un conocimiento en el interlocutor.
Con Platón Burton lleva a cabo un recorrido primero por su vida, fresco y haciendo hincapié en los hechos que le marcaron (los viajes a Sicilia, la muerte de Sócrates, el desengaño de la política…), y analiza luego cinco de sus diálogos más importantes: Menón, Fedón, Fedro, República y Teeteto. El autor resume cada uno de ellos y a continuación presenta un comentario en el que los analiza desde un punto de vista personal, dejando al margen el profundo calado filosófico que algunos de ellos (o todos) contienen y aplicando una especial agudeza en sus exposiciones. Es, no lo olvidemos, una obra dirigida al público general, no al especialista, quien dispone de abundante bibliografía al respecto. Llama la atención, en este repaso a un puñado de obras platónicas, esa tendencia del filósofo a presentar sus planteamientos como si fueran «cajas chinas»: una escena en la que se habla de otra, un diálogo en el que se hace lectura de otro, una conversación en la que se hace referencia a otra conversación… Los diálogos escogidos por Burton son claramente representativos de esto.
En cuanto a la parte del libro dedicada a Aristóteles, la estructura es más o menos similar: paseo por la vida del filósofo de Estagira, (su paso por la Academia, sus viajes, la fundación del Liceo, etc.), y clasificación de su abundante legado. Primero se tratan someramente sus obras naturalistas sobre biología y zoología, y luego se someten a análisis la Ética a Nicómaco, la Política, Retórica, Poética, Física y Metafísica. Esta última la despacha Burton en un par escaso de páginas, suficientes para el lector común, pero a quienes hemos tenido asignaturas enteras dedicadas a Tὰ μετὰ τὰ φυσικά, el análisis se nos queda un tanto escaso.
Hay que decir que la traducción no es todo lo buena que podría ser: la elección de palabras y expresiones no siempre parece la idónea, o cuando menos, la más habitual (daimonion en lugar de daimon, «formas» en lugar de «ideas»…). Pese a ello, La banda de los tres es una obra interesante que tiene como principal mérito buscar el acercamiento de la filosofía de estos primeros grandes pensadores al público general, recurriendo para ello no a ideas sucedáneas sino a los textos que ellos escribieron, lo cual supone la mejor manera de conocerlos. Bienvenido sea, por tanto.
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Neel Burton, La banda de los tres. Sócrates, Platón y Aristóteles, traducción de Joan Andreano Weyland. Barcelona, editorial Rosamerón, 2025, 398 páginas.

Farsalia
Leído cuando salió, coincido contigo en que las mejores partes son las dedicadas a Sócrates y Platón; la de Aristóteles me pareció un catálogo de obras, demasiado pegado al resumen. Lástima de algunos errores de traducción, sí, pero que no lastran la lectura. Un libro ideal para quienes quieran acercarse a la filosofía de la «banda de esos tres» desde un punto de vista algo diferente al académico.
Javi_LR
Sí, es un libro de primer contacto con los tres filósofos más importantes de la Antigüedad. Y aunque el enfoque y el tono no son muy filosóficos, si con su lectura a algún lector se le despierta el gusanillo de investigar por su cuenta qué diablos es eso de la filosofía, ya habrá merecido la pena.