La novela sigue a un joven conocido solo como “el Chico”, un muchacho fugitivo que, en 1849, se une a la banda de mercenarios del histórico grupo Glanton. Esta banda —contratada para “limpiar” la frontera entre México y Texas— se dedica a la caza de indígenas a cambio de recompensas. Pero sus asesinatos pronto se descontrolan: la violencia se vuelve gratuita, indiscriminada y nihilista. El villano central es el enigmático Juez Holden, un hombre extraño, gigantesco, carismático y brutal, que encarna la brutalidad, el caos y la impunidad. La novela retrata sin tapujos la barbarie, la sangre, el horror y la desolación moral en la frontera —con una violencia tan cruda como implacable—.
Al mismo tiempo, Meridiano de sangre reinterpreta la mitología del Lejano Oeste: desmantela los mitos heroicos y presenta un espejo sombrío de la condición humana, la violencia y el horror.