La capacidad de mirar es inherente al ser humano, así como la de observar, percibir e incluso admirar. Pero la predisposición con que miramos un cuadro o cualquier otra manifestación artística, sin duda, está condicionada por un legado cultural que resulta un lastre para el género femenino. Hoy en día la mayoría de los que admiran una obra de arte da por sentado que el autor es un hombre y esto se...[Leer más]