La obra recorre la historia del antiguo Próximo Oriente desde las primeras ciudades hasta las conquistas de Alejandro Magno, pero lo hace desde la vida cotidiana de hombres y mujeres —reyes, sacerdotisas, tejedores, mercaderes, músicos— para tejer un mosaico humano de tres mil años de civilización. A través de tablillas de arcilla, documentos antiguos y la arquitectura de los imperios, la autora nos muestra cómo vivían, qué creían, cómo trabajaban y qué crisis enfrentaron los habitantes de esa región que fue «la cuna de la civilización».