La obra reconstruye minuciosamente el levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid, cuando el pueblo madrileño se alzó contra las tropas napoleónicas que ocupaban España. A medio camino entre la novela y la crónica histórica, Pérez-Reverte narra los hechos casi hora a hora, siguiendo a decenas de personajes —soldados, civiles, mujeres, frailes y oficiales franceses— que participaron en la revuelta.
Con un estilo sobrio y directo, el autor busca honrar la memoria colectiva de aquellos héroes anónimos, mostrando el caos, la violencia y el valor que marcaron uno de los días más intensos de la historia de España.