Año 1949. El excomisario berlinés Bernie Gunther, ahora trabajando discreta y precariamente como detective privado en la Alemania de posguerra, acepta un caso aparentemente sencillo: encontrar a un criminal nazi supuestamente muerto. La investigación lo lleva a un mundo de fugitivos del Tercer Reich, identidades falsas, corrupción aliada y redes de escape hacia Sudamérica.
Gunther, cínico pero moralmente íntegro, descubre que todos —nazis, americanos, británicos, criminales comunes— juegan sucio en un país devastado, y que él mismo podría convertirse en moneda de cambio en una guerra que aún no ha terminado.