La novela sigue a una familia musulmana granadina, los Banu Hudayl, en los años posteriores a la caída del reino nazarí (finales del siglo XV), cuando los Reyes Católicos implementan políticas de conversión forzosa y represión cultural. La historia muestra, desde dentro, la angustia y resistencia de una comunidad obligada a renunciar a su religión y costumbres, mientras vive bajo la amenaza constante de la Inquisición.