El Atlas mitológico de Grecia propone una forma particularmente fértil de aproximarse al mito: leerlo sobre el territorio. Pedro Olalla organiza el corpus de la mitología griega a partir de los lugares donde los relatos se sitúan —montañas, ríos, ciudades, santuarios, islas— integrando fuentes literarias antiguas, cartografía, genealogías y documentación fotográfica en una obra que funciona simultáneamente como libro de consulta, ensayo cultural y guía de viaje intelectual.
El volumen compendia materiales procedentes de más de un centenar de autores clásicos, reuniendo en una estructura coherente la dispersión habitual de las tradiciones míticas. El resultado no es un simple diccionario ni una narración lineal, sino una topografía del imaginario griego, en la que cada enclave se convierte en nodo de memoria cultural.