“El señor cuyo oráculo es el que está en Delfos no habla ni oculta nada sino que se manifiesta por señales”. Heráclito ¿Delfos nace o se hace? podría haber sido también el título de este ensayo de Michael Scott. ¿Brota el santuario de Apolo con el marchamo de “centro del mundo antiguo” (como reza el subtítulo del libro) o va ganando ese prestigio con el paso de los siglos? Podría decirse que esto ...[Leer más]
“Un político que acepta trabajar en una ciudad regida por la democracia es sin duda un sinvergüenza que tiene algo que esconder”. Pseudo Jenofonte, Constitución de los atenienses, II 20. Este es un libro que se ha de leer con calma. Los libros de Luciano Canfora suelen serlo, es un italiano que no escribe a la ligera, aunque a veces lo parezca. Se trata de un libro desmitificador, o mejor, revelad...[Leer más]
“Mi brazo derecho estaba rojo hasta el hombro con la sangre de hombres menos valiosos, chorreándome por dentro de la armadura, y sentía el olor del cobre en la nariz, como una oferta al dios de los herreros, y seguí matándolos”. Hacía tiempo que no leía una novela como esta, si es que alguna vez lo he hecho. El libro no es lo que parece; no, no lo es. O al menos no es lo que me parecía a mí, porqu...[Leer más]
«¡Aquiles […] el más sublime de los aqueos! Eres más fuerte que yo y me superas no poco con la pica, pero quizá yo en juicio te aventajo mucho, porque tengo más edad que tú y sé más cosas» (19,216). Homero afirma aquí que la estrella personal de Odiseo, Arturo α Boötis (de magnitud -0,04), no es tan brillante y poderosa como la de Aquiles, Sirio α Canis Majoris (de magnitud -1,4), pero sí de...[Leer más]
“¡Thalassa!, thalassa!” (IV 7, 24). Repasando los estantes de mi modesta biblioteca, he visto algo que ya sabía: Jenofonte aparece varias veces en ella. He hecho recuento y resulta que hay hasta diez libros con el nombre del ateniense grabado en el lomo. Y de ellos, tres repiten un mismo título con diferentes palabras: “anábasis”, diez mil, expedición, retirada. Tres ediciones de la misma obra: Gr...[Leer más]
“Un auténtico poema épico oral es tan efímero como una actuación de jazz o una historia contada a un niño. Desaparece en el momento de la actuación; sólo puede ser recordado en la memoria del público presente”. Libro arriesgado que difícilmente dejará indiferentes a los interesados en la histórica controversia conocida como “cuestión homérica”, que no es otra que la cuestión acerca de quién, cómo,...[Leer más]
“Quince hombres van en el cofre del muerto yo-jo-jo, y una botella de ron. La bebida y el diablo acabaron con el resto, yo-jo-jo, y un botella de ron”.
«Es prematuro sugerir que la prolongada búsqueda de la historicidad de Troya y de la guerra de Troya esté alcanzando su punto álgido, pero sí estamos llegando al momento en el que pueda delinearse con firmeza la intersección entre la historia y el mito». Al grano: el libro fue escrito en 1985 y revisado en 2005. ¿Le molesta esto a alguien? Si se tratara de un libro de recetas quizá no, pero siendo...[Leer más]
«Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación». Bertrand Russell no fue un h...[Leer más]
Muchacho, el más hermoso y deseable, detente ahí y escúchame unas pocas palabras: En el joven hay gratitud. La mujer, en cambio, no es de nadie fiel compañera. Siempre ama al que tiene delante. El amor de un joven es bueno de tener y bueno de dejar; más fácil de encontrar que de satisfacer. Infinitos males penden de él y numerosos bienes. Mas incluso hay en ello cierto encanto. Teognis de Megara 3...[Leer más]
“Puesto que todos asentían a sus palabras, los reinos se vaciaron de sus gobernantes, las ciudades de sus pastores, los pueblos de sus habitantes. Los hombres, pero también los muchachos jóvenes e incluso gran número de mujeres, se pusieron en camino”. Annales Rosenveldeses, p.101. Al grito de “¡Dios lo quiere!” el papa Urbano II enfervorizó a nobles y plebe de Clermont una mañana de noviembre del...[Leer más]
“-¿Pruebas, dice usted? Aquí está la prueba –replicó, y se llevó una mano a la cabeza–, y aquí –añadió, señalando el corazón con la otra–. No necesito nada más”. Un hombre excesivo, así es como habría que definir al protagonista de esta novela. Excesivo en orgullo, en palabras, en obras, en apetitos y en carencias. Excesivo incluso en las pasiones que levanta, siempre extremistas: pasión u odio, a...[Leer más]