«El periplo del mar que está delimitado por el estrecho de Heracles y la correspondiente medición los llevó a cabo, en los once libros, con el cuidado necesario, de modo que compuso el periplo más claro y más preciso del mar interior».Marciano de Heraclea, Epítome de Menipo, Introducción. Investigar la Historia es una aventura apasionante, por los peligros que encierra y por las maravillas que per...[Leer más]
Descarga WORD del artículo. La muerte se presentó en todas sus formas y, como suele ocurrir en tales circunstancias, no hubo exceso que no se cometiera y se llegó más allá todavía. Los padres mataron a sus hijos, los suplicantes fueron arrancados de los templos y asesinados en sus inmediaciones, e incluso hubo algunos que fueron emparedados en el templo de Dioniso y murieron allí. (III 81, 5) ...[Leer más]
Mandó a un servidor de confianza, que había sufrido ya la peste, el cual encontró a los dos jóvenes muertos. Por la forma en que yacían, parece que en el momento de la muerte de Filón, Alexias se había sentido enfermo, y, sabiendo el fin que le esperaba, tomó cicuta, para hacer el viaje juntos. La copa estaba en el suelo, a su lado; había derramado el sedimento, escribiendo FILÓN con el dedo, como...[Leer más]
«Estamos desperdiciando el tiempo de los dos. A ti te gustaría estar con el ejército y a mí me gustaría estar en Atenas escribiendo libros. Pero, mira, nos han dejado a los dos en compañía mutua. ¿No es mejor sacar el máximo partido posible de una situación desagradable, y aprender esta lección con la mayor rapidez posible, para volver cada uno a sus propias hazañas solitarias?» Si hace poco decía...[Leer más]
«El poeta Lord Byron, uno de los primeros filohelénicos o amantes de Grecia, que moriría luchando por la independencia griega en el siglo XIX, dio con el león de piedra que coronaba la tumba de Filipo en Queronea en uno de sus viajes. El animal estaba caído y enterrado. Se maravilló por su majestad y energía y volvió a enterrarlo cuidadosamente para preservarlo hasta futuras generaciones.» Isócrat...[Leer más]
«Gilgamesh el alto, magnífico y terrible, que abrió pasos en las montañas, que excavó pozos en las laderas de las tierras altas, y cruzó el océano, el ancho mar hasta el amanecer; que recorrió el mundo siempre en busca de la vida, y llegó por medio de su fuerza hasta Uta-napishti el Lejano; que restauró los centros de culto destruidos por el Diluvio, y estableció para el pueblo los ritos del cosmo...[Leer más]
«¡Yo soy Espartaco!» Desde su nacimiento a principios del siglo XX, el cine se ha convertido en la fábrica de mitos de la cultura occidental. Mitos de cartón piedra que nacen sobre soporte celuloide y se instalan en el imaginario popular. Mitos efímeros que reviven con cada visionado de la película que los alimenta. Los personajes que los protagonizan devienen héroes para los espectadores, héroes ...[Leer más]
«Ahora tengo que reposar. Duele, ¿sabes? Y quiero pensar. Me tenderé en el lecho con una bola de bronce en mi mano y al menos mi cuerpo descansará. Mi mente no podrá hacerlo. Tengo que pensar acerca de un texto hipocrático que he encontrado entre los que me mandó Teofrasto. Cuando viene el sueño la bola cae con estruendo y sobresalta. Me mantendrá despierto. Tengo ya poco tiempo.» Entre los grieg...[Leer más]
«Alcibíades era un hombre de naturaleza violenta y poco respetuoso con las leyes; de niño, se peleaba con furia; de joven, se entregaba a sus múltiples pasiones; como hombre casado, empleó la violencia para ir a recuperar a su mujer ante el magistrado que amenazaba con concederle a ésta el divorcio. Propinó una bofetada a un maestro de escuela porque no tenía los poemas de Homero; y conocemos toda...[Leer más]
«Vamos a las ruinas del muro. Mis hombres y yo queremos contemplarlo a la luz del día o eso pensábamos hacer antes de que emergieras de las aguas. Ahora quiero enseñártelo y contarte lo que sucedió en él. Lo olvidarás pero he empezado a pensar que ello se debe a que eres el oído de los dioses: son ellos los que escuchan y no tú y son ellos quienes se apropian de los recuerdos que has ido oyendo. E...[Leer más]
«Los espartanos no deberíamos preocuparnos por cuántos son los enemigos, sino por el lugar en que se encuentran.» De cuando en cuando se entera uno de la publicación de algún libro que, por razones que ni este humilde reseñador conoce a ciencia cierta, genera en el ánimo unas expectativas por encima de las habituales. Fue el caso, por ejemplo, de Armas de Grecia y Roma de Fernando Quesada, Salamin...[Leer más]
«Matar a un conejo, matar a un ciervo, incluso matar a un oso, es sencillo. Apuntas bien y disparas. Pero el hombre es el animal más difícil de matar. Cuando apuntas a un hombre te palpita el corazón, tu mente se interfiere. El hombre es el animal más difícil de matar. Si puedes, tendrías que tocar siempre el cuerpo con la escopeta para asegurarte de que está muerto. El hombre es el animal más dif...[Leer más]