Como indica el historiador Niall Ferguson, autor de aquel estupendo libro que es La guerra del mundo, las islas británicas eran en 1615 una entidad estratégica de segunda fila, estaban políticamente fracturadas y en materia económica resultaban irrelevantes. Dos siglos después Gran Bretaña se había transformado en una potencia imperial de dimensiones inauditas, ejerciendo dominio sobre 43 colonias...[Leer más]
Fue una ominosa señal el que la alborada de toda una era estuviese mancillada por el Terror, ese descrédito de la Revolución Francesa. Deplorable señal, el que la primigenia tentativa democrática francesa degenerase en dictadura sangrienta, aun antes de consumar un lustro de trayectoria. Opresivo augurio, el que semejante dictadura se constituyese en nombre de la virtud y el bien común, y que algu...[Leer más]
Michael Mann (n. 1942) es un sociólogo británico-estadounidense cuyo prestigio proviene fundamentalmente del libro Las fuentes del poder social (Alianza, 2004), uno de los trabajos capitales en el ámbito de la sociología histórico-política. En su obra Fascistas (Fascists, 2004), Mann realiza un análisis genérico de los principales movimientos fascistas históricos, a saber, los de Italia, Alemania,...[Leer más]
Una novela a modo de crónica de una ciudad. Una epopeya de la navegación y la marinería, en una época que observó el progresivo declive de la navegación a vela y el auge de la navegación a vapor; epopeya y testimonio, pues, del avance arrollador de la modernidad. La ciudad es Marstal, localidad danesa ubicada en el litoral, proveedora durante siglos de generaciones de marinos y pescadores. Es la p...[Leer más]
En la Alemania nazi circuló un aburrido chiste sobre el nuevo modelo de familia propiciado por el régimen, en que el padre era miembro de las SA, la madre pertenecía a la Unión de Mujeres Nacionalsocialistas, el hijo a las Juventudes Hitlerianas y la hija a la Unión de Jóvenes Alemanas; dado el activismo militante de cada uno de ellos, sólo podían encontrarse en la reunión anual del partido en Nur...[Leer más]
La Ilustración, bien lo sabemos, supone un antes y un después en la historia de Occidente. Es sinónimo de ruptura, de emancipación del pensamiento; de subversión del saber y de los convencionalismos. Si hay una historia del radicalismo, la Ilustración es indudablemente uno de sus momentos estelares. Sin embargo, hay una Ilustración cuya memoria ha sido opacada por lo que puede considerarse el tri...[Leer más]
Que la propaganda por sí sola no gana guerras es, huelga decirlo, una perogrullada. Desde hace bastante tiempo se admite como verdad que la propaganda es apenas uno de muchos factores que inciden en el curso de una guerra, y que su eficacia está subordinada a la de otros factores. No obstante, en la Alemania de entreguerras devino casi una verdad oficial el atribuir la derrota de 1918 a la propaga...[Leer más]
Más que la propaganda de los discursos, las octavillas y los carteles, afirma Victor Klemperer, el instrumento que permitió al nazismo instilar su veneno en las masas fue el lenguaje: palabras aisladas, expresiones y formas sintácticas repetidas hasta la saciedad y que, favorecidas por su simplicidad, acababan por penetrar en el inconsciente de los individuos, quienes las asimilaban y las reprodu...[Leer más]
Hace un año que la guerra ha terminado y Brodeck, superviviente de la mayor matanza organizada de la historia, debe redactar el informe de un asesinato. Empleadillo de aldea cuyo cometido es pergeñar reportes de dudosa utilidad, tan dudosa que la distante Administración olvida remitirle su salario, Brodeck no tiene más remedio que acometer la penosa tarea que le han encomendado sus vecinos: el alc...[Leer más]
«El impulso de la historia moderna domestica lo fantástico y normaliza lo inenarrable. Y el detonante de la catástrofe es la Gran Guerra.» Cuando estallaba lo que se conocería como Gran Guerra, más tarde Primera Guerra Mundial, muchos pensaban que sería no sólo una guerra breve sino la última y la más decisiva de las guerras europeas; un conflicto que redimiría a Europa de sus males y que haría de...[Leer más]
Napoleón o el incesante movimiento. Napoleón o la desmesura total. Una vez iniciada, la carrera de este hombre de talento y ambición ilimitada sólo podía concebirse en términos de un irrefrenable dinamismo, una constante ascensión. Cada etapa de esa carrera, indigna de un modelo de menor entidad que la de un Alejandro Magno, debía ser por fuerza una superación cualitativa de la anterior. Como si n...[Leer más]
Corría el año de 1819 cuando autoridades de gobierno y representantes de la Academia Francesa de Ciencias procedían a sepultar los restos mortales de René Descartes en una iglesia de París; parecía ser el final de una trayectoria que había sabido de varias etapas: fallecido en la corte de la reina Cristina de Suecia, en 1650, se lo había sepultado en un cementerio a las afueras de Estocolmo. Dieci...[Leer más]