- Arnold Zweig, La disputa por el sargento Grischa. RBA, Barcelona, 2014. 510 pp.
«En vez de la tesis “Todos los hombres son mortales” hoy rige ésta: “La humanidad como conjunto es eliminable”». Günther Anders. Decir «Auschwitz» es aludir a un fenómeno que además de espanto todavía suscita perplejidad. Nimbado de nefasta carga simbólica, el nombre compendia lo que fue un fracaso en toda regla de la civilización occidental y una atroz burla del optimismo humanista: no un parénte...[Leer más]
En plena Segunda Guerra Mundial, un soldado alemán en la veintena, de nombre Walter Proska, regresa al frente –en la zona soviética- tras una breve licencia en su pueblo natal. El tren que lo transporta descarrila a causa de una operación de sabotaje efectuada por los partisanos, y el soldado se ve obligado a incorporarse a un diminuto destacamento del ejército, cuya base de operaciones es un impr...[Leer más]
Entre 1945 y 2005 se realizaron en Alemania occidental algo más de 172.000 investigaciones individuales relacionadas con los crímenes del nazismo, las que culminaron en un total de 6.656 veredictos de culpabilidad; de ellos, sólo 1.147 condenaban a individuos culpables de homicidio. Considerando los millones de víctimas de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad perpetrados por el régime...[Leer más]
«Hay demonios en todas partes; es probable que de modo general, la creencia en la acción de los demonios constituya el inicio de nuestro concepto de causalidad». Albert Einstein. Como señalaba Norman Cohn en su libro sobre la cuestión, el mito de la conspiración judía mundial representa la versión moderna de una longeva tradición demonológica, que concebía a los judíos como demonios camuflados de ...[Leer más]
Aunque el término de la Segunda Guerra Mundial no supuso para todos los pueblos el cese de las atrocidades y el inicio de un proceso de normalización y convivencia pacífica (véase nada más el funesto panorama europeo pintado por Keith Lowe en Continente salvaje), sí puso a una gran parte de la humanidad en un umbral de expectativas inconmensurables, proporcionales a la hecatombe desatada en 1939. ...[Leer más]
El líder preciso, en la hora del mayor de los apremios: cuando en la primavera de 1940 arreciaba la tormenta hitleriana sobre Europa occidental. Como bien señala John Lukacs, «Churchill comprendió ya entonces algo que muchos ni siquiera comprenden ahora. La mayor amenaza para la civilización de Occidente no era el comunismo. Era el nacionalsocialismo. El mayor y más dinámico poder en el mundo no e...[Leer más]
Vaya por delante que el libro no pretende relatar lo nunca contado: la historia del derrumbe de la Unión Soviética ha sido objeto de descripción y análisis en una infinidad de publicaciones de todo tipo, desde sesudos artículos en revistas académicas hasta las crónicas y memorias legadas por actores o testigos de los acontecimientos, pasando por las infaltables monografías, biografías e historias ...[Leer más]
Para el estudio de la naturaleza y la mecánica del régimen estalinista, disciplinas como la ciencia política, la sociología y la teoría de la administración proponen esquemas conceptuales que privilegian una o varias de las modalidades de lo que cabe tener por factores impersonales: las estructuras organizacionales de gobierno, los procesos de gestión y de toma de decisiones, el discurso público y...[Leer más]
Alekséi Feodósievich Vangenheim fue un meteorólogo soviético, una de las muchísimas vidas devoradas por el régimen estalinista. Hijo de un terrateniente de ancestros presumiblemente holandeses, Vangengheim, nacido en Ucrania en 1881, propendió desde su juventud al radicalismo de izquierdas, con tanto entusiasmo que se hizo expulsar tempranamente de la Universidad de Moscú, en la que cursaba estudi...[Leer más]
Entre los episodios que trazaron el rumbo del siglo XX, uno de los más decisivos fue sin duda el del viaje que llevó a Lenin desde Suiza, sede de su exilio, a la Rusia revolucionaria, en abril de 1917 (según el calendario gregoriano). Acierta de lleno Stefan Zweig al decir de este acontecimiento –recreado en su espléndida colección de miniaturas históricas, Momentos estelares de la humanidad–...[Leer más]
«¡Qué imprudencia adjudicar tanto valor a la afiliación de un espíritu tan inhábil de forma natural para la convicción!» Roger Martin du Gard No es que André Gide careciese de convicciones, como parece sugerir el dictamen de su amigo Martin du Gard (que lo conocía bien, y no veía en él una veleta sujeta al capricho de los vientos); más bien es que a todas ellas anteponía invariablemente el imperat...[Leer más]