Quien salva la vida de un hombre, salva al mundo entero (Talmud) No solo hubo un Oskar Schindler. Gracias a Dios, no solo hubo un ángel que socorriera a los judíos frente al horror nazi, pues frente a la esvástica también se levantó otro ejército de personas buenas y caritativas que arriesgando su vida y sus profesiones optaron por salvar su conciencia por un ideal: rescatar a todos los judíos que...[Leer más]
«Muy buena mujer; ejemplar, de buenas y loables costumbres… Nunca se vio en su persona cosa incompuesta… en sus obras cosa mal hecha, ni en sus palabras palabra mal dicha» Hernando del Pulgar acerca de Isabel La Católica Nuevamente María José Rubio me ha sorprendido con un nuevo libro. La obra en concreto es Reinas de España, Las Austrias, publicado por La Esfera de los Libros en 2010....[Leer más]
We few, we happy few, we band of brothers; For he to-day that sheds his blood with me Shall be my brother; be he ne’er so vile This day shall gentle his condition. Nosotros pocos, felices pocos, esta banda de hermanos; Porque hoy el que vierta su sangre conmigo Será mi hermano; pues, por muy vil que sea, Este día ennoblecerá su condición. [Acto IV, escena III]
«Yo soy de piedra.» Vamos a ver: Diomedes, Aquiles, Menelao, Paris, Héctor, hum, creo que no me dejo a nadie. Ah, sí, la esclava Callira. Pues nada, esta es la novela acerca de los sufrimientos amorosos y espirituales de la más bella entre las bellas, Helena de Troya, por quien los troyanos se atrevieron a desafiar a los aqueos y por quien los aqueos se atrevieron a hacer la guerra a los troyanos....[Leer más]
Paul Joseph Goebbels (1897-1945) se ha convertido en un mucho más que un cliché nazi: el paradigma del fanatismo, del odio enfermizo contra los judíos, el constructor de toda una imaginería colectiva acerca del Reich nacionalsocialista, el hombre que con su mujer no duda en asesinar a sus cinco hijos y luego suicidarse, pues no contemplaba poder vivir en un mundo sin nacionalsocialismo. Ministro d...[Leer más]
La bibliografía filipina es inabarcable, pero hay títulos que marcan época. Quizá sea el de Fernand Braudel, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en tiempos de Felipe II (1949, diversas ediciones en castellano), y no siendo una biografía, un libro ineludible en cualquier estudio que se realice sobre el espacio y el tiempo en los que vivió Felipe II. Dignísimo estudio que se imbrica en la Escuel...[Leer más]
El magnetismo que ejercen ciertos personajes de la Historia, no se mide precisamente por sus virtudes, en ocasiones es la extravagancia o la depravación lo que atrae a un buen número de gentes hacia todo aquello que tiene que ver con ellos. No voy a citar a nadie expresamente, pero seguro que a cualquiera de nosotros que nos pusieran delante papel y pluma para confeccionar una lista de esos peculi...[Leer más]
«Yo canto al varón pleno,al triunfador del mundo y de sí mismoque al borde –un día y otro- del abismosupo asomarse impávido y sereno.» (Oda a Belmonte, Gerardo Diego) Las últimas confrontaciones entre partidarios taurinos y antitaurinos que han surgido tras la prohibición de la fiesta del toro en Cataluña, han hecho que saltase a las primeras páginas de los periódicos una de las tradiciones españo...[Leer más]
«Lo cierto es que a Alejandro lo movían factores muy distintos de la mera grandeza de espíritu. El rey macedonio no destacaba precisamente por el respeto que mostraba hacia sus adversarios nobles». La cita hace referencia al episodio en el que Poro, rey de la India, vencido por Alejandro en la durísima batalla del río Hidaspes, es preguntado tras la derrota cómo quiere ser tratado. Poro responde «...[Leer más]
Dijo el cacique Cicimba como, antes que se diesen, con un tiro de arcabuz se había muerto un cristiano español que se llamaba Gonzalo Aroza que es el que andaba entre los indios en la provincia de Yucatán veinte años ha y más, que es éste el que dicen que destruyó al adelantado Montejo. Y como lo de allá se despobló de cristianos, vino a ayudar a los de acá con una flota de 50 canoas para matar a ...[Leer más]
En su cuadro La muerte de César (1867), Jean-Léon Gérome fuerza al espectador a no fijarse en un muerto, mientras que focaliza la atención en el grupo de senadores, daga en mano, que abandonan triunfantes la curia senatorial instalada por entonces en uno de los aledaños del templo de Venus erigido por Pompeyo. A lo lejos se otean senadores que han huido, del mismo modo que algunos se han ocultado...[Leer más]
El subtítulo del libro que nos ocupa es «Los prisioneros de Cabrera en la Guerra de Indepedencia (1808-1814)», lo que nos permite ya hacernos una idea mucho más concreta sobre el tema real del libro. Publicado por primera vez en Francia en 1849, tenemos aquí la narración, de primera mano y en modo de memorias inconexas, de la vivencia de un soldado francés durante su cautiverio por parte de los es...[Leer más]