La novela reinterpreta una antigua leyenda medieval sobre Gregorio, un niño nacido de un pecado terrible y abandonado al mar, que es criado por monjes sin conocer su origen. A lo largo de su vida, Gregorio emprende un camino marcado por la culpa, la expiación y el destino, hasta convertirse, sorprendentemente, en el papa Gregorio Magno.
Thomas Mann transforma esta historia legendaria en una reflexión irónica y espiritual sobre la redención, la identidad y la gracia.