La novela narra la vida de Henry Lloyd, un extranjero que llega a México y se ve arrastrado por la violencia, el desarraigo y la brutalidad de un país marcado por la Revolución. A través de su periplo vital —crudo, errático y profundamente humano— Arriaga retrata un México áspero, dominado por la ley del más fuerte, donde la supervivencia exige renuncias morales constantes. La obra explora cómo la violencia histórica moldea a los individuos y cómo el hombre queda atrapado entre el instinto, el poder y la culpa.