La novela reinterpreta el mito clásico de Fedra, esposa de Teseo y madrastra de Hipólito, desde una perspectiva feminista. En una Atenas antigua marcada por la rigidez patriarcal, Fedra se enfrenta a los prejuicios y abusos del poder al denunciar públicamente a su hijastro por violación. La historia sigue su lucha por la justicia, mientras explora las tensiones familiares, el deseo, la culpa y la injusticia social, ofreciendo una visión más humana y compleja de un mito tradicionalmente centrado en la tragedia y la culpa de la mujer.