José Soto Chica, uno de los autores más sólidos de la narrativa histórica reciente, regresa con Hasta que pueda matarte, novela ambientada en el siglo XVI que nos propone un recorrido a sangre y fuego por la historia de los Tercios y sus luchas en el Mediterráneo, las revueltas de las Alpujarras y la gran batalla de Lepanto. Todo ello articulado en torno al enfrentamiento entre dos hombres marcados por el destino y la violencia: José de Monteagudo, alférez castellano, y Mehmet al-Rumi, jenízaro renegado del mundo cristiano. La novela forma parte del arranque del nuevo sello de novela histórica de la editorial Desperta Ferro Ediciones, una apuesta que promete unir rigor documental y potencia narrativa. Como elección inaugural, Hasta que pueda matarte es una carta de presentación sólida: autor con conocimiento profundo del periodo, buena prosa y un tema potente que conecta con la tradición de la novela bélica clásica y una ambientación que llamará la atención de los fieles de la editorial.
La escritura de Soto es notable: vigorosa, visual, cargada de expresividad y cierto lirismo. El autor domina el contexto, recrea con solvencia los escenarios, desde Galera hasta el golfo de Patras, y transmite una tensión constante entre el rigor histórico y el pulso narrativo. Hay ecos homéricos en la descripción de las batallas, especialmente en las dos grandes secuencias: el asedio y toma de Galera y la batalla de Lepanto, donde despliega con solvencia su conocimiento militar y su querencia por la épica en un punto álgido de la obra. Otro de los aciertos del libro es la inclusión del personaje de Don Juan de Austria, figura histórica tratada con respeto pero también con viveza narrativa. Su presencia vertebra una tercera línea argumental que enriquece la novela y conecta los hilos individuales con el gran marco político y militar del momento.
Las escenas de combate, largas y gráficas, pueden llegar a saturar momentáneamente por su insistencia en lo visceral: sangre, tripas, huesos rotos. Pero hay que recordar que Soto fue soldado profesional del Ejército español retirado tras sufrir heridas graves, y en ese sentido, puede entenderse esta crudeza como una aportación profundamente personal. El autor parece querer mostrar sin filtros el horror de la guerra, con toda su violencia, agotamiento y suciedad, y ese realismo extremo aporta autenticidad; por momentos, puede resultar agotador ya que a lo largo de sus páginas tendremos múltiples frentes donde uno y otro protagonistas mancharán de sangre sus armas e incluso llegarán a cruzar sus aceros.
Uno de los puntos débiles de la novela es el uso excesivo de falsos cliffhangers: muertes fingidas o heridas aparentemente letales que terminan quedando en nada en el siguiente capítulo, llegando hasta el punto de minar la tensión y la credibilidad y dejando una sensación «de aquí no muere nadie». Este recurso, utilizado de forma reiterativa (uno por cada personaje principal), lastra el desenlace cuyo final abierto, que más que sugerir parece empujar hacia una continuación, resulta innecesario y algo forzado; deja al lector (al menos a quien esto escribe) con la impresión de que uno de los protagonistas debe ser un Terminator modelo T-800 venido del futuro, inmune a disparos a bocajarro y puñaladas varias. Soto Chica parece traicionar así, ligeramente, las expectativas que él mismo ha generado de un duelo definitivo entre los dos protagonistas.
Sin embargo, la estructura narrativa, centrada en las trayectorias cruzadas de Monteagudo y Mehmet, funciona bien. Se agradece la claridad argumental y el enfoque contenido, sin el mareo de múltiples subtramas y alejado de la moda de capítulos ultracortos. Pero esa claridad se ve empañada por la insistencia en ciertos tópicos y repeticiones: la relación amorosa entre Monteagudo y María la Bailaora, por ejemplo, resulta poco creíble y está insertada un poco con calzador. María, figura «histórico-legendaria» del folclore, pasa aquí de símbolo a «dama en apuros», adoptada casi como mascota de los Tercios por la amistad que profesan sus soldados y su capitán al protagonista; entrenada en el uso del arcabuz, que por supuesto dispara mejor que muchos soldados, y llevada hasta Lepanto para luchar allí me resultó en giro un poco inverosímil.
Tampoco ayudan algunos excesos de estilo: la insistencia en términos turcos como orta o yatagán puede aportar color, pero acaba resultando forzada y algo reiterativa. Y aunque los personajes muestran matices, no llegan a una verdadera complejidad moral: José de Monteagudo es un «gris claro» noble y humano, mientras que Mehmet al-Rumi se convierte en un «gris oscuro casi negro» que traiciona aliados y asesina sin escrúpulos con tal de beneficiar sus propios intereses. El esquema final donde el cristiano es el bueno y el turco el malo desluce el potencial de un conflicto más ambiguo y donde el lector no tuviera tan claro a quién apoyar en esta lucha a muerte a lo largo y ancho del Mediterráneo y sus tierras.
A pesar de estos reparos, Hasta que pueda matarte es una novela que entretiene y provoca curiosidad. El lector termina conociendo de forma general el periodo histórico en el que se enmarca y la recreación de episodios como la guerra de las Alpujarras o Lepanto empuja a querer saber más. Es una historia vibrante, con momentos potentes, escrita con buen pulso narrativo y, aunque el cierre no cumple del todo con las expectativas que la propia historia venía creando, se deja abierta la puerta a una continuación que uno, a pesar de todo, leerá con gusto. Solo que esta vez, con las expectativas más altas… y con la necesidad de un desenlace a la altura de todo lo que se ha construido hasta ahora.
José Soto Chica, Hasta que pueda matarte. Madrid, Desperta Ferro Ediciones, 2024, 544 páginas.
Javi_LR
Se agradecen estas reseñas construidas con un buen aparato crítico personal. Así da gusto. Pura objetividad. Bien hecho.
Javi_LR
La novela está bien, muy trabajada y se nota pero cae en algunos clichés demasiado típicos que hace años no me hacen ninguna gracia. Aun así es una buena lectura veraniega de aventuras.
VTS
Muchas gracias por la reseña, muy objetiva.
Alberto
No he terminado la novela aún y estoy de acuerdo en todo lo que dice esta reseña o crítica. Es totalmente cierto que Soto Chica maneja una prosa estupenda. Tiene fuerza, lirismo, rigor, etc. Soto Chica es un impresionante historiador y divulgador al cual sigo y admiro en todos los podcast o tertulias, vídeos, etc en que le veo. Sin embargo, creo que como novelista tiene que depurar más su técnica. Conicido con lo tremendamente decepcionante (y hasta pueril) que resulta la «falsa» muerte de María por ejemplo. No me molesta sin embargo el uso de palabras en turco, pero sí que contínuamente (sobre todo en las primeras cien páginas) se empeñe en traducirlas, en explicar qué significan. Y en toda la primera mitad se vuelve demasiado retierativo el permanente enfrentamiento entre el turco y Monteagudo. Hasta que no aparece (demasiado tarde, creo) el personaje de Juan de Austria, es absolutamene monotemática. Así y todo creo que es entretenida y recomendable. Sobre todo a los lectores que disfrutan del rigor histórico.