En Identidades asesinas (1998), Amin Maalouf explora con claridad y contundencia el problema de la identidad en un mundo marcado por el conflicto y la globalización. Partiendo de su propia experiencia como escritor libanés radicado en Francia, cuestiona las etiquetas que reducen al ser humano a una sola pertenencia —ya sea nacional, religiosa, étnica o cultural—, y muestra cómo esas identidades, cuando se absolutizan, pueden volverse excluyentes y destructivas.
Maalouf sostiene que cada persona es portadora de múltiples identidades, entrelazadas y cambiantes, y que negarlas o imponer una sola lleva a la violencia y al fanatismo. Con ejemplos históricos y contemporáneos, advierte cómo el sectarismo, el nacionalismo extremo y las identidades rígidas han alimentado guerras y divisiones sociales, tanto en Oriente Medio como en Occidente. Frente a ello, propone un enfoque más amplio y abierto: asumir la complejidad del ser humano y apostar por la convivencia y el reconocimiento mutuo.
El estilo del autor es claro y accesible, a medio camino entre el ensayo filosófico y la reflexión personal, lo que convierte al libro en un texto imprescindible para pensar la diversidad y los desafíos del mundo actual.