LOS ESPAÑOLES DE STALIN – Daniel Arasa

Za Ródinu, Za Stalina (Por la patria, y por Stalin)

La vastedad de las estepas rusas es indescriptible. Cuando se cree que se llega al horizonte, tras la colina se alza otra línea de demarcación que hace al caminante poco avisado caer muchas veces en la desesperación. Esa sensación fue la que debieron de sufrir los soldados alemanes que días después de aquel 22 de Junio de 1941 al iniciarse la Operación Barbarroja andaban y marchaban polvorientos, comprobando que los límites de la Gran Madre Rusia no son abarcables en medida alguna. Más de tres millones de soldados de la Wehrmacht, junto 600.000 vehículos y 2.000 aviones, se repartieron en un frente que abarcaba desde el mar Báltico hasta el enigmático Cárpatos frente a otros tantos millones de mílites rusos que con uñas y dientes defendían su tierra del invasor.

Un gran océano de lucha ideológica se desarrolló entre 1941 y 1945. Cientos y cientos de soldados se mataban entre sí en aquellas inmensidades, destacando una particularidad en ambos bandos, pues mientras unos entonaban cantos en honor de Alemania y otros, voz desgarrada por el entusiasmo, lanzaban proclamas de aliento por Rusia, se colaba sin darse cuenta entre ellos voces en otro idioma que parecían fuera de lugar: el idioma de Cervantes y Don Quijote… el español. Mientras unos luchaban por el fascismo en la mítica División-Legión Azul, enfrente, en el bando ruso, también hubo otros tantos cientos de españoles que lucharon y murieron en la llamada Guerra Patriótica por la Rusia bolchevique e incondicionalmente por Stalin. Como un revival de la Guerra Civil Española, pero en otro lugar más alejado de la patria, los españoles volvían a combatir entre sí. Había muchas cuentas que saldar y Hitler y el Hombre de Acero les había dado la excusa perfecta.

Daniel Arasa nos habla en su libro Los españoles de Stalin de esta historia un tanto desconocida y desdibujada en nuestro país, y rescata del olvido la participación española en el bando ruso durante la Segunda Guerra Mundial. El autor argumenta, y estoy totalmente de acuerdo con él, que los españoles, por lo menos las personas con algún conocimiento superficial sobre el conflicto, tienen una visión de esta guerra muy occidental, conociendo de sobra los grandes nombres como Normandía, la Batalla de Inglaterra, Dunkerque, los frentes italiano y africano… aunque obviando o tomando en bloque monolítico el otro campo importante de operaciones en Oriente, el ruso, sabiendo nombres tan archiconocidos como Stalingrado o Kursk y desconociendo totalmente las batallas de Korshun-Shevchenko, los pasos del Dnieper o del Oder, la cabeza de puente de Kuban o las ofensivas de Bielorrusia y Leningrado. Es por ello que el propósito de este ensayo tan completo es rescatar la memoria de aquellos españoles del olvido.

La gran mayoría de ellos eran exiliados republicanos, fueran estos del PSUC o PCE, que no dudaron en acudir a la llamada de las armas en cuanto las fuerzas alemanas invadieron terreno ruso. El entonces miembro del Consejo Militar del Frente Sudoeste, Nikita Sergeevich Kruschev, no dudó en decir de ellos “Que gente tan estupenda”, y recomendando vivamente al coronel que le trajo la noticia que “aproveche la experiencia de estos hombres”, pues curtidos estaban ya en batalla. Aun así no todo es de color de rosa, pues esta ayuda la debemos matizar en cuanto a ideología. Aunque lucharan por Stalín  y por la Madre Rusia, la gran mayoría lo hacían solamente en acto de defensa del internacionalismo proletario y la Rusia Bolchevique. Todos no fueron una piña pues en esta llamada también hubo disidentes con las ideas stalinistas que posteriormente fueron purgados o enviados a Siberia. Los mandos comunistas no dudaron en acoger a los españoles pues  España en aquella época tenía buen cartel en Rusia con recuerdos tan antiguos como las guerras contra Napoleón, o más recientes con los soldados rusos que habían luchado en la Guerra Civil española y que al regresar a sus hogares fueron conocidos como spankys o españoles. Se estima  que entre guerrilleros, soldados, miembros de unidades militares de la policía soviética (NKVD), aviadores, ingenieros, marinos o enfermeros… combatieron unas 800 personas junto a las tropas rusas, de las cuales 135 eran niños españoles que durante la Guerra Civil fueron enviadas a la URSS. Daniel Arasa tampoco se olvida de las cientos de españoles anónimos que trabajaron duramente, dejándose el pellejo (y la vida) por la tierra que tanto les había dado en lugares tan duros como las taigas siberianas, las fábricas de armamento, construyendo canales en los desiertos de Asia Central o inexpugnables defensas en Moscú. Dos tipos de españoles, el fascista y el antifascista se encontraban de nuevo y dejaban sus vidas en la tierra y cielos rusos. En el bando ruso se optima un total de 204 bajas.

Aquellos quijotes estuvieron en todos los frentes. Su sangre corrió en defensa de Moscú; Stalingrado (recordemos a Rubén Ruiz, el hijo de La Pasionaria, que falleció allí en 1942, existiendo hoy en día un monumento a su figura en la actual Volvogrado), Leningrado, donde la gran mayoría de niños españoles murieron en el asedio de la ciudad; la península de Crimea, en Guelenzhick donde se produjo la mayor concentración de españoles en el frente. Nombres e hitos coronan la gesta de estos guerreros, como los 125, que con su capitán Pelegrín Pérez al frente tuvieron la misión de defender el Kremlin, la Plaza Roja y sus proximidades de los mortales ataques alemanes. Y aunque sus aviones hostigaran a las tropas nazis desde el Caspio hasta el Ártico parece que para el común de los actuales españoles aquella actuación no existió. Si uno acude a la actual Rusia existe una cantidad ingente de historias y películas sobre la Gran Guerra Patria (como ellos denominan a la Segunda Guerra Mundial). Es como si cada soldado que luchó en esa guerra hubiera escrito unas memorias de sus vivencias más intimas en el campo de batalla. Pero aquí la historia de aquellos españoles que estuvieron frente a los tan estudiados soldados de la División Azul parece que no existe y que el recuerdo de su participación no fuera más que una nube de polvo en la gran estepa. Es por ello que libros como el que tengo entre mis manos Los españoles de Stalin sean tan necesarios para refrescar nuestra tan desmemoriada historia.

Aún hoy se considera en la URSS que los aliados españoles fueron los extranjeros que mejor lucharon junto a sus tropas.

[tags]Daniel Arasa, combatientes, españoles, II Guerra Mundial, frente oriental, URSS, Stalin[/tags]

3 Comentarios

  1. Enhorabuena por tan completa y atractiva reseña, Balbo.

    Sin duda un tema escasamente tratado en el complejo universo de la II Guerra Mundial. Frente a la profusión de obras en torno a la División Azul y sus miembros, los combatientes españoles del Ejército Rojo han sido injustamente olvidados.

  2. Se me hace extraño ver escrito sobre unos «rojos» en un tono tan patriótico. (Mención especial a la repetición del término España y derivados.) Creía que eso solo estaba reservado para la división azul y otros «heroes».

    Anyways, buena reseña. Me gusta como metes la idea de aquello como una secuela de la guerra civil.

    Respecto al olvido, es lógico. Dentro de toda la WWII esto es solo una «anecdota». Este tema sólo tiene unos «pocos» interesados, algunos casi podrían ser catalogados como estudiosos, lo de otros es un interes mezclado entre su pais y la guerra. Mientras la división azul, a parte de que siempre a tenido más publicidad, tiene además una orda de (neo-)fascistas que se excitan con el simple hecho de pensar en aquello e imaginarse luchando contra los rojos. A parte de lo escepcional que fue la division azul (lo digo por único y raro) a diferencia de que aquellos comunistas (o cualquier otro español que lucho con los aliados) que no tenían ni una organización ni algo especial para que cree especial interes fuera de las fronteras españolas (si no estoy confundido) (a excepción de los vascos, que pusieron a disposición de los aliados mugalaris, gudaris y su servicio de información/inteligencia).

    (EN MI OPINION, claro)

  3. ¡Correctisima reseña de Balbo!, creo que Daniel arasa ya habia publicado hace unos años un titulo parecido ó no sé si se trata de un reedición.

    En relación con la heroica vida de Ruben ibarruri, también aparecen referencias muy interesantes en el excelente librito de Antonio Fernández Ortiz:»Ve y lucha.
    stalin a través de sus circulo próximo»,Barcelona, el viejo Topo , 2012.15 euros.

    http://tribunaymemoria.blogspot.com.es/2012/10/esta-es-la-portada-de-mi-nuevo-libro.html

    Fernández Ortiz es seguramente uno de los pocos y mejores expertos españoles sobre la historia y la cultura rusosoviéticas.

    un saludo.

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