MEMORIAS DE ADRIANO-Marguerite Yourcenar

"Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar

Cómpralo ahora
9.7

P. Hislibris

8.7

P. plebe

MEMORIAS DE ADRIANO-Marguerite Yourcenar

MEMORIAS DE ADRIANO-Marguerite Yourcenar

Hay novelas históricas que recrean una época y otras que directamente te instalan en la cabeza de un personaje. Memorias de Adriano pertenece sin duda al segundo grupo. Yourcenar no se limita a contarnos la vida de un emperador romano: le presta su voz, su memoria y, sobre todo, su cansancio. Porque este Adriano no es el del mármol ni el del manual escolar; es un hombre enfermo, lúcido y peligrosamente inteligente que escribe mientras se apaga.

El libro adopta la forma de una larga carta dirigida a Marco Aurelio, en la que Adriano repasa su vida, su gobierno, sus errores, sus aciertos y sus pasiones. No esperen una narración trepidante ni batallas descritas con polvo y sangre: aquí la acción principal ocurre en el pensamiento. La política, la guerra, la administración del Imperio y la filosofía aparecen filtradas por la reflexión serena —y a veces implacable— de alguien que lo ha tenido todo y sabe que está a punto de perderlo.

Desde el punto de vista histórico, la novela es ejemplar. Yourcenar reconstruye el siglo II con una precisión asombrosa, pero sin abrumar al lector con datos. Roma, Grecia, Asia Menor o Egipto no son decorados, sino espacios vividos. Adriano aparece como un emperador pragmático, culto y escéptico, más interesado en consolidar fronteras que en conquistar por deporte, algo que ya lo hace sospechoso de modernidad. Aquí el poder no es épico: es una carga.

El gran triunfo del libro está en el retrato psicológico. Adriano es un personaje de una complejidad extraordinaria: racional pero sensible, hedonista y disciplinado, melancólico sin ser blando. Su relación con Antínoo, tratada con delicadeza y profundidad, añade una dimensión íntima que huye tanto del morbo como del sentimentalismo fácil. Y sí, el lector termina entendiendo que incluso un emperador puede quedar devastado por una pérdida amorosa, aunque tenga medio mundo bajo control administrativo.

Ahora bien, conviene avisarlo: Memorias de Adriano es una novela exigente. No hay diálogos ágiles ni capítulos cortos para leer “un ratito antes de dormir”. El estilo es denso, reflexivo y sostenido en un nivel intelectual muy alto. A veces uno tiene la sensación de estar escuchando a un señor muy sabio que no piensa resumir por consideración al oyente. Pero curiosamente, cuando uno se adapta al ritmo, el texto fluye con una elegancia hipnótica.

No es un libro para devorar; es un libro para saborear despacio, como un vino antiguo… o como un discurso imperial bien escrito. Una de las cumbres absolutas de la novela histórica, más cercana al ensayo filosófico que a la épica tradicional. Profunda, bellísima y exigente, Memorias de Adriano no cuenta la historia de Roma: explica cómo se siente gobernar el mundo sabiendo que no puedes gobernar el tiempo.

 

*******

Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano, traducción de Julio Cortázar. Barcelona, Edhasa, 1999, 273 páginas.

2 Comentarios

  1. Novelón…

  2. Uno de los pocos libros que he leído más de una vez, en este caso, hasta en tres ocasiones. No creo que haga falta decir más.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*

Lost Password

Ir a la barra de herramientas