En 1557, la floreciente Florencia renacentista es sacudida por un crimen: el pintor Pontormo es hallado muerto al pie de los frescos en los que llevaba trabajando once años. En la escena del asesinato aparece un polémico retrato de María de Médici, hija del duque Cosme de Médici. Para desentrañar el misterio y limpiar el nombre de su hija, el duque encarga la investigación a Giorgio Vasari, pintor, historiador del arte y hombre de su confianza. La novela explora tensiones políticas, pasiones artísticas y rivalidades entre poderosos, mientras figuras reales del Renacimiento compiten por influencia y estética en un escenario de intrigas, lealtades ambiguas y censura artística.