«—Estoy seguro de que encontraréis el modo de decir sin decir. ¿No entendisteis acaso que las cosas pueden ser y no ser? Será un fantástico libro de cosas ciertas que parecerán mentira. —¿Acaso eso es posible?». Hubo un tiempo en el que el Manco de Lepanto tuvo dos manos. ¿No es increíble? Pues debería no serlo: salvo deformidad congénita, todos nacemos con un par de ellas. La condición de manco e...[Leer más]