Recuerdo como si fuera ayer (bueno, hace ya veinte años) cuando cayó empecé a leer Tránsito, la primera de las novelas de Connie Willis que cayó en mis manos. Recuerdo perfectamente la lectura de las primeras páginas, un domingo muy de mañana, porque ese día había quedado con un amigo vallisoletano que había venido a la Ciudad Condal de vacaciones con su novia (barcelonesa ella), un amigo que cono...[Leer más]