Cuando en 1944, el austriaco Heinrich Harrer, junto a otros compañeros de fuga de un campo de internamiento británico, cruzan las fronteras de la India camino del Tíbet, no se imaginan que, tras recorrer páramos desérticos, cumbres heladoras y una serie de peligros y penurias, van a permanecer en el país siete años de su vida en los que se establecen en su capital, la sagrada ciudad de Lhasa, y v...[Leer más]