La novela se centra en la familia de Augusto y, en particular, en las dos Julias históricas —la hija (Julia la Mayor) y la nieta (Julia la Menor)— cuyas vidas quedaron marcadas por el escándalo, el destierro y el silencio impuesto por el poder. Con una trama coral e íntima, la obra muestra cómo Livia, Tiberio, Augusto y otros miembros de la corte usan «máscaras» públicas para ocultar ambiciones, traiciones y secretos, mientras Julila (Julia la Menor) profundiza en el drama personal y la herencia de su madre para no convertirse en otra víctima de la historia oficial. La novela explora poder, silencio, género y la construcción de la memoria familiar y pública.