«Entonces, ¿por qué te preocupas y prefieres mostrarte asustado? ¿Por qué no das un paso al frente y proclamas que estás en paz con todo el mundo, al margen de lo que hagan, y que te divierten especialmente todas aquellas personas que creen que te hacen daño?: “esos esclavos no saben ni quién soy ni dónde residen mi bondad y mi maldad. No tienen acceso a lo mío”». Arriano, Disertaciones, IV 5, 24....[Leer más]
“Si sois honestos con vosotros mismos, la bondad será vuestra ley, porque todo lo que hacéis lo contempla un juez omnisciente”. A lo largo de la historia seguramente no han sido pocas las obras que se han escrito desde el interior de una celda, bien porque sus autores cumplían una pena de reclusión temporal, o tal vez porque aguardaban el momento de su ejecución. Entre las primeras, y sin pensar m...[Leer más]
En una secuencia en el filo de la primera hora de la película La caída del Imperio romano (Anthony Mann, 1964), asistimos a uno de los «soliloquios» de Marco Aurelio: en su estancia privada, el emperador dialoga consigo mismo. Una escena en la que en unos pocos minutos llegamos a «ver» lo que traslucen sus pensamientos, una sucesión de anotaciones, máximas y consejos que el césar escribía para sí ...[Leer más]