Ni siquiera podía permitirse tener miedo. Patch sintió el roce de una mano. Dio un respingo. No estaba solo. Thriller habemus. Pero no, esta novela en realidad no es un thriller. Da igual, dejemos a un lado las etiquetas. De hecho y ya puestos, dejemos a un lado unas cuantas cosas más: preparémonos para suspender los sentidos, ajustar las válvulas lectoras a lo que requiere este tipo de novelas, n...[Leer más]