“La atracción se había cernido sobre él como una trampa diabólica. Loco de angustia, había dado vueltas y vagado durante más de una hora en el laberinto, donde había chocado sin parar con nuevos espejos, antes de desplomarse en el suelo, al borde de la inconsciencia”. París, 1830. Para situarnos, imaginemos la ambientación de Los miserables de Victor Hugo: estamos en el período conocido como la Mo...[Leer más]