La realización de los Juegos Olímpicos de Berlín, entre el 1 y el 16 de agosto de 1936, deparó al Tercer Reich la oportunidad perfecta para exhibir al mundo un rostro afable, pero también para hacer progresos en el frente doméstico, afianzando en la opinión pública alemana la imagen de un régimen dinámico y eficiente, encaminado a posicionar al país en lo más selecto del escenario internacional (r...[Leer más]