“Contemplar todo desde las alturas, tal vez con un ligero vértigo. Después, la decisión. Respirar hondo, saltar, un instante eterno de caída. Volar y zambullirse, sin sentir el suelo bajo los pies. Una entrega absoluta a los sentidos; el aire por todo el cuerpo; después el agua, que arrebata el aliento y la percepción. Y, finalmente, emerger, sacudirse el agua y frotarse los ojos. Subir a suelo fi...[Leer más]