En el año 68 d. C. el Imperio romano sufrió su primer gran colapso institucional. Durante casi un siglo, desde que Octavio Augusto creara un régimen imperial sólido en torno a su omnipresente figura, las sucesiones imperiales se habían producido sin mayores sobresaltos dentro de la dinastía Julio-Claudia. Sin embargo, cuando Nerón, el último de sus miembros, fue derrocado en un golpe de estado lid...[Leer más]