«Eso era lo bueno de la escritura: un mensaje transmitido de esta manera no tenía que repetirse una y otra vez. No moría cuando lo hacía el rey, como sus palabras (…) Para los reyes dinásticos primitivos debió de ser mágico darse cuenta de que las palabras, que hasta entonces habían sido tan efímeras como el viento en los árboles, podían fijarse y conservarse en piedra». La historia de las ...[Leer más]