«No te he dado, Adán, ni un puesto determinado, ni un aspecto tuyo propio, ni ninguna prerrogativa tuya, porque aquel puesto, aquel aspecto, aquellas prerrogativas que tú deseas, todo, según tu voluntad y juicio, lo obtengas y conserves. La naturaleza determinada de los otros [seres] está contenida en leyes por mí prescritas. Tú te la determinarás, sin estar condicionado por ninguna frontera, segú...[Leer más]