Los cimientos de la hegemonía mundial europea comenzaron a resquebrajarse con la Primera Guerra Mundial, que abrió la espita a un aluvión de calamidades que inundó Europa, socavó el orden liberal imperante y desnudó los fallos ideológicos y materiales del imperialismo (la “supremacía del hombre blanco”). No sólo conflagraciones internacionales de proporciones y destructividad inéditas, también rev...[Leer más]