«La casa era entonces para nosotros una prisión. La calle, el lugar por donde iba y venía la Muerte, con su mono de miliciano». Empecemos esta reseña con una nota gastronómica. Cocer agua es muy sencillo. En un recipiente, ya sea olla o cazuela, se coge un tanto de agua y se pone al fuego. Si uno es natural curioso, se puede quedar a ver como evoluciona dicha fórmula. Primero verá que durante cier...[Leer más]