“Ea pues, indaguemos ahora qué condición divina o qué origen tuvo ese Júpiter al que los antiguos llamaron padre de los hombres y rey de los dioses”.Natalis Comitis: Mythologiae sive explicationum fabularum libri decem. Libro Segundo, cap. I (año 1551). (Traducido y publicado como Natale Conti, Mitología. Universidad de Murcia, 2006). Era un tiempo en el que aún no existía el tiempo, en un lugar e...[Leer más]
«Este es el motivo verdadero por el que merece ser llamado «Alejandro el Grande»». Cuando existe tal proliferación de ensayos sobre Alejandro Magno en las librerías, cuando durante décadas (¿he dicho décadas?; mejor durante siglos) no han dejado de aparecer títulos sobre la vida, obra, milagros, defectos, virtudes, vicios, conquistas, flaquezas y pasiones de Alejandro III, rey de Macedonia, el lec...[Leer más]
«Estoy más que orgulloso de ser como soy y de estar donde estoy. Sobre todo, si Roma necesita personas con ética y que trabajen por ella con todas las fuerzas.» He aquí una novela de romanos con doble lectura. Doble o más, que lectores habrá que sepan ver en ella más de lo que servidor ha visto. Pero doble al menos sí es, porque el que sea una «novela de romanos» es en cierto modo (solo en cierto ...[Leer más]
«El periplo del mar que está delimitado por el estrecho de Heracles y la correspondiente medición los llevó a cabo, en los once libros, con el cuidado necesario, de modo que compuso el periplo más claro y más preciso del mar interior».Marciano de Heraclea, Epítome de Menipo, Introducción. Investigar la Historia es una aventura apasionante, por los peligros que encierra y por las maravillas que per...[Leer más]
Descarga WORD del artículo. La muerte se presentó en todas sus formas y, como suele ocurrir en tales circunstancias, no hubo exceso que no se cometiera y se llegó más allá todavía. Los padres mataron a sus hijos, los suplicantes fueron arrancados de los templos y asesinados en sus inmediaciones, e incluso hubo algunos que fueron emparedados en el templo de Dioniso y murieron allí. (III 81, 5) ...[Leer más]
Mandó a un servidor de confianza, que había sufrido ya la peste, el cual encontró a los dos jóvenes muertos. Por la forma en que yacían, parece que en el momento de la muerte de Filón, Alexias se había sentido enfermo, y, sabiendo el fin que le esperaba, tomó cicuta, para hacer el viaje juntos. La copa estaba en el suelo, a su lado; había derramado el sedimento, escribiendo FILÓN con el dedo, como...[Leer más]
«Estamos desperdiciando el tiempo de los dos. A ti te gustaría estar con el ejército y a mí me gustaría estar en Atenas escribiendo libros. Pero, mira, nos han dejado a los dos en compañía mutua. ¿No es mejor sacar el máximo partido posible de una situación desagradable, y aprender esta lección con la mayor rapidez posible, para volver cada uno a sus propias hazañas solitarias?» Si hace poco decía...[Leer más]
«El poeta Lord Byron, uno de los primeros filohelénicos o amantes de Grecia, que moriría luchando por la independencia griega en el siglo XIX, dio con el león de piedra que coronaba la tumba de Filipo en Queronea en uno de sus viajes. El animal estaba caído y enterrado. Se maravilló por su majestad y energía y volvió a enterrarlo cuidadosamente para preservarlo hasta futuras generaciones.» Isócrat...[Leer más]
«Gilgamesh el alto, magnífico y terrible, que abrió pasos en las montañas, que excavó pozos en las laderas de las tierras altas, y cruzó el océano, el ancho mar hasta el amanecer; que recorrió el mundo siempre en busca de la vida, y llegó por medio de su fuerza hasta Uta-napishti el Lejano; que restauró los centros de culto destruidos por el Diluvio, y estableció para el pueblo los ritos del cosmo...[Leer más]
«¡Yo soy Espartaco!» Desde su nacimiento a principios del siglo XX, el cine se ha convertido en la fábrica de mitos de la cultura occidental. Mitos de cartón piedra que nacen sobre soporte celuloide y se instalan en el imaginario popular. Mitos efímeros que reviven con cada visionado de la película que los alimenta. Los personajes que los protagonizan devienen héroes para los espectadores, héroes ...[Leer más]
«Ahora tengo que reposar. Duele, ¿sabes? Y quiero pensar. Me tenderé en el lecho con una bola de bronce en mi mano y al menos mi cuerpo descansará. Mi mente no podrá hacerlo. Tengo que pensar acerca de un texto hipocrático que he encontrado entre los que me mandó Teofrasto. Cuando viene el sueño la bola cae con estruendo y sobresalta. Me mantendrá despierto. Tengo ya poco tiempo.» Entre los grieg...[Leer más]
«Alcibíades era un hombre de naturaleza violenta y poco respetuoso con las leyes; de niño, se peleaba con furia; de joven, se entregaba a sus múltiples pasiones; como hombre casado, empleó la violencia para ir a recuperar a su mujer ante el magistrado que amenazaba con concederle a ésta el divorcio. Propinó una bofetada a un maestro de escuela porque no tenía los poemas de Homero; y conocemos toda...[Leer más]