CUANDO HITLER ROBÓ EL CONEJO ROSA – Juditk Kerr

"Cuando Hitler robó el conejo rosa" de Judith Kerr

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CUANDO HITLER ROBÓ EL CONEJO ROSA – Juditk Kerr

CUANDO HITLER ROBÓ EL CONEJO ROSA – Juditk Kerr

Al llegar Hitler al poder en 1933 el nuevo canciller de Alemania redobló el hostigamiento y persecución  que ya realizaban sus correligionarios contra sus oponentes políticos otros grupos de población como por ejemplo los judíos que de esta manera veían ante sí un futuro negro y funesto. Unos prefirieron quedarse en su tierra viendo cómo iban cambiando los vientos de la Historia, sin saber que habían escogido la peor opción, mientras que otros, viendo las barbas del vecino rapar, prefirieron salvar su vida, quedar el pasado atrás y exiliarse a distintos países con la esperanza huir de esa tormenta negra y mortal que ya se avecinaba en el horizonte. Este fue es el caso de la familia de la escritora e ilustradora de origen judío Judith Kerr (Berlín, 1923-Londres, 2019) que en el mismo año en que Hitler ascendió al poder, junto a sus padres y hermano, al igual que hicieron otras familias judías, comenzaron un periplo por distintos países europeos hasta afincarse definitivamente en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Toda esta experiencia vital la narró de forma autobiográfica Judith Kerr en una trilogía titulada Out of Hitler time, compuesta por la novelas Cuando Hitler robó el conejo rosa (1971); En la batalla de Inglaterra (1975); y A small person far away (1978, sin traducir), y, de verdad, leerlas son un verdadero documento, desde el punto de vista de una niña, adolescente y esposa, de lo que tuvieron que soportar aquellas personas a las que un loco les había arrancado de cuajo sus raíces.

El origen de esta novela, que, por cierto, en 2021 cumplió su 50º aniversario, procede de cuando Judith Kerr vio una vez con su hijo pequeño la película The sound of music (en castellano Sonrisas y Lágrimas, ¡increíble traducción!) y parece que éste no debió de entender algunas cosas que pasaban en el film, por lo que la autora, que bien lo sabía por haberlo vivido en sus carnes, procedió a contarle su experiencia vital. Pero no quiso hacerlo a través de unas memorias áridas y duras sino a través de los ojos de ella, de su yo niña. Ya había escrito obras infantiles y juveniles como Mog, la gata despistada o El tigre que vino a tomar el té, por lo que ya sabía el tono que tenía que emplear no solo para su hijo sino para el público en general que quisiera conocer como fueron sus experiencias y las de su querida familia.

La odisea de nuestra protagonista, Anna (trasunta de la autora), comienza precisamente en 1933 cuando Hitler está a punto de llegar al poder y la ciudad de Berlín se encuentra en plena efervescencia electoral. La vida en esa pequeña familia burguesa de mediados de los años 30, a simple vista, podría parecer algo anodina con las típicas vivencias de la pequeña en el colegio y sus queridas amigas, la relación con sus padres, su hermano Max y la servidumbre, las divertidas aventuras en una calle nevada… pero nada más lejos de la realidad pues aunque la protagonista no lo vea con sus ojos de nueve años, el volcán estaba a punto de estallar dentro de ese microcosmos berlinés. Pues la venida de los nazis pone en peligro la vida de ellos, no solo por ser judíos, sino también por la figura del padre, Alfred Kerr, que era un reconocido crítico teatral alemán además de periodista y dramaturgo opuesto al régimen de terror que Hitler quería imponer. Es decir, que tenía todas las papeletas para ser arrestado y llevado a los nuevos y siniestros campos de concentración para opositores y disidentes que había inaugurado el nuevo orden. Así pues deciden irse de Alemania y empezar una nueva vida, dejando atrás a amigos, familiares y trabajos, cualquier cosa que les ate con su tierra antes de que les quiten los pasaportes. De facto se convierten en emigrantes abandonando su casa y en un oscuro rincón, el peluche preferido de Anna: su conejo rosa.

El padre de Anna, por tanto, tiene que iniciar el éxodo en primer lugar pues es el más buscado y decide ir a Praga para luego reunirse con su familia a Zúrich a donde éstos llegan en tren con bastante miedo pues temían que los pararan en la frontera. Tras la ansiada reunión familiar primero se alojan en un hotel, pero como la economía familiar comienza a menguar, posteriormente acuden a un hostal, el Gasthof Zwirn, en donde la familia que lo regenta les acoge como si fueran de su propio clan. Allí retoman la vida cotidiana  pero tras una serie de inconvenientes con otros alemanes que pasan las vacaciones allí mismo, a lo que se suma la falta de trabajo del padre, al final deciden irse de la neutral Suiza e instalarse en Paris en donde han de adaptarse de nuevo a un nuevo país y a unas nuevas costumbres aunque siempre con la siniestra sombra nazi persiguiéndoles de continuo. Incluso se llegó a poner precio a la cabeza del padre, vivo o muerto. Tal era el miedo de las nuevas autoridades alemanas con respecto a los artículos periodísticos que Alfred Kerr pudiera mostrar al mundo.

Cuando Hitler robó el conejo rosa está narrado desde la óptica de Anna (recordemos, el trasunto de Judith Kerr) por lo que a través de sus  inocentes pupilas el lector podrá observar como ésta analiza todo lo que ocurre a su alrededor, con sencillez y una mezcla de temor ante lo que les deparará el futuro a la familia Kerr. Incluso, a veces, al desconocer ciertos parámetros de la adultez, tiene ciertos momentos de hilaridad ante las nuevas situaciones que viven en los distintos países. Pero esos momento no esconden la triste historia que es convertirse en refugiado de la noche a la mañana, salir de tu casa a  la desesperada, a escondidas por miedo a que el régimen que te persigue (en este caso el nacionalsocialista) te atrape o bien te encierre o bien te ejecute una fría mañana o delante de los faros de un camión en una oscura cantera. Los padres y el hermano de Anna van de lado a lado de Europa, como una maleta que nadie quiere, y deben adecuarse a los nuevos lugares siempre con la añoranza de su querida casa en Berlín, de su antigua vida, para después salir escopetados a otra ciudad y a otro país. No solo vemos el drama de los judíos perseguidos por los nazis, sino también el terrible destino de los emigrantes. Aun así la familia Kerr tiene más suerte que otras personas que o bien fueron detenidas en su huida o en sus nuevos destinos pasaron a trabajar en oficios muy por debajo de su condición (acuérdense de los rusos emigrados tras la Revolución Rusa). Acogidos gratamente en Suiza, Francia y posteriormente en Inglaterra, lo más duro que tuvieron que lidiar fue no solo fue con la nostalgia y la pérdida de la infancia (el conejo rosa) sino también con habituarse a la vida cotidiana en los países antes mencionados.

El éxodo de Anna por Europa tiene su continuación con En la batalla de Inglaterra en donde la autora y su familia se encuentran atrapados en pleno Blitz, y posteriormente con A small person far away, que por desgracia no está traducido, pero de todos ellos el libro más recordado por jóvenes y adultos es sin lugar a dudas Cuando Hitler robó el conejo rosa que en 1974 recibió el prestigioso Premio de Literatura Juvenil Alemana, y en 2002, a consecuencia de la popularidad que alcanzó Judith Kerr dentro del mundo de la LIJ, la reina Isabel II le concedió la Orden  del Imperio Británico por sus servicios a la literatura infantil y juvenil además de fomentar el conocimiento del Holocausto. Termino con una curiosidad literaria/cinematográfica: en 2019 se estrenó la película alemana El año que dejamos de jugar, basada en el libro que he tenido el honor de reseñarles, el mismo año en el que Judith Kerr murió, dejándonos uno de los testimonios más vividos de lo que fue ser un refugiado en aquella Europa que estaba a punto de apagarse en una noche sin estrellas, sin tener el consuelo de un conejo rosa.

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Judith Kerr, Cuando Hitler robó el conejo rosa, traducción de María Luisa Balseiro. Tres Cantos, Madrid, Loqueleo, 2016, 336 páginas.

1 comentario

  1. Qué bonito libro. Lo leí un montón de veces de cría, se lo leyó mi hija mayor… ahora llevo intentando que se lo lea la pequeña desde el verano pasado, pero aún no he tenido éxito.
    Gracias por traernos la reseña, por traernos la novela a la memoria

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