«Después de que los vikingos hubieran navegado río Garona arriba hasta Toulouse en la primavera del 844, regresaron al océano Atlántico. Viajaron hasta una tierra llamada Galicia. Después, continuaron a tierras hispanas conquistadas por los sarracenos, donde lucharon hasta ser vencidos».
Prudencio de Troyes († 860), Anales de San Bertín.
La tradición sostiene que la «era vikinga» comenzó con el asalto de los asaltantes nórdicos en 796, con el ataque a Lindisfarne (Gran Bretaña) y acabó en los años posteriores a la derrota y muerte del monarca noruego Harald III Hardrada en la batalla de Stamford Bridge (1066). Los territorios ribereños del mar del Norte fueron los que sufrieron los embates de las expediciones nórdicas hasta la década de 840. Después del asalto a Nantes en ese año, una expedición vikinga se dirigió al sur, atacando las costas cantábricas, como relata Prudencio de Troyes; rechazados por las tropas del rey Ramiro I de Asturias, no regresaron a sus hogares escandinavos: se dirigieron aún más al sur.
Según recogieron otras fuentes, el emirato de al-Ándalus fue el siguiente objetivo:
La ciudad de Gijón en la costa de Asturias fue la primera ciudad hispana que sufrió ataques vikingos. Después, los vikingos siguieron avanzando hacia Galicia, donde perdieron una batalla contra el ejército del rey Ramiro. […] Luego [los vikingos] siguieron hacia el sur y conquistaron la ciudad de Cádiz. Después remontaron el río Guadalquivir hasta Sevilla, que tomaron y saquearon. El emir Abderramán II envió a su ejército contra los vikingos, les causó muchas pérdidas y los expulsó de la ciudad. (Crónica de Alfonso III, versión Sebasteniense, ca. 858).
También diversas fuentes musulmanas, en las décadas y siglos siguientes, se hicieron eco de la expedición nórdica:
Su emir [caudillo] fue asesinado, y Alá los mató y los aniquiló, hizo desaparecer a sus gentes y a sus bienes como venganza y condena de Alá y justa retribución por sus acciones (Ibn Idari, Al-Bayan al-Mugrib [Libro de la increíble historia de los reyes de al-Ándalus y del Magreb], últimas décadas del siglo XIII a partir de copias de escritos del X).
Todo ello sucedió en el verano y el otoño de 844, y no fue la única expedición contra territorio andalusí –hubo tres ataques más hasta finales del siglo X–, peo sí la que dejó una huella perenne, batalla mediante en Tablada (noviembre de ese año) que se saldó con la derrota y azarosa huida de los vikingos. Un episodio, pues, que merecía también una novela histórica. Carlos Serrano ha asumido el empeño en El mudo y la daga (ediciones Pàmies), extensa novela que roza las 500 páginas y que, aun con algunos problemas de fondo, me ha mantenido atrapado en su lectura durante tres días.
Serrano nos cuenta la historia (ficticia, por supuesto) de Sygurd Haraldsson, el hijo de un jarl de la (también ficticia) población de Hälvest, en territorio danés, en las primeras décadas del siglo IX. Las tierras de esa parte de Dinamarca, al norte del Danevirke o istmo que cerraba la península de Jutlandia, son pobres y con escasos recursos. Sus habitantes viven de la pesca, pero que cuando los arenques comienzan a faltar, queda el recurso de la piratería y el asalto a comunidades al sur del territorio norteño: Frisia o las islas Británicas, por ejemplo. Sygurd no llegará a verlo, pues los azares lo llevan a ser capturado junto a su compañero/enemigo Björn el Matón, cuando apenas son adolescentes, y vendidos como esclavos. Sus andanzas a lo largo de Europa central y el Mediterráneo occidental llevan a ambos a la corte andalusí, donde acabarán como guardias «mudos» y esclavos al servicio del emir Abderramán II. Con un nombre nuevo, obligado a olvidar su lengua, religión y costumbres, Sygurd tratará de sobrevivir en un mundo radicalmente nuevo para él, mucho más opulento que el que conociera en su niñez en Hälvest, y con el temor constante de olvidar sus raíces.
Carlos Serrano elabora una novela ambiciosa y con muchas aristas; quizá demasiadas, o quizá demasiados escenarios y demasiadas situaciones que conoce y (sobre)vive un personaje que, a modo del héroe solar tradicional, busca su camino y se enfrenta a mil y una peripecias para alcanzar un destino que, cómo no, escapa a sus posibilidades. Sygurd nace con una deficiencia en una oreja, es hijo único de un jarl que necesita más descendencia para mantener su estatus de prestigio en una comunidad que lo fía todo al honor. A diferencia de otros nórdicos, como Rágnar Lothbrok y sus hijos Ivar el Deshuesado y Ubbe, personajes históricos que pululan por la novela y devienen el arquetipo del vikingo que asalta y combate por la gloria de alcanzar el renombre necesario para protagonizar una saga, así como de personajes ficticios que buscan también la gloriosa muerte en combate, Sygurd es circunspecto y más apegado a la realidad del día a día. Como guerrero esclavo en tierras andalusíes, alcanzará un estatus propio, pero siempre despreciado por unos y otros –musulmanes, cristianos y, a la postre, sus compatriotas nórdicos–, siempre en busca de un hogar nuevo o con la esperanza de regresas al antiguo, en tierras danesas, a pesar de los años transcurridos.
La novela de Serrano adolece quizá de un control de la ambición literaria. A pesar de situarnos ya de lleno en el asalto vikingo a Sevilla, el inicio no me convence al recurrir a un recurso demasiado manido: el protagonista cuenta su historia a quien es su enemigo, excusa para desarrollar la trama en sus cuatro quintas partes. Cierto es que, una vez se parte de ahí y conocemos la infancia y juventud de Sygurd en Hälvest (primera parte o libro I), la cosa, aunque con cierta morosidad, empieza a arrancar. Paulatinamente, y ya de pleno desde el libro II, cubiertas las primeras cien páginas, la trama comienza a atrapar al lector –al menos a quien esto escribe–, siguiendo el viaje de Sygurd y Björn como esclavos, hasta llegar a Córdoba y entrar al servicio del emir andalusí. Una trama que no solo se queda aquí sino que también plantea el origen del ataque vikingo a Nantes y después a la península ibérica, en paralelo a las andanzas de Sygurd. Muchas, se podría decir que demasiadas, cosas suceden, con una sucesión también de casualidades y encuentros que allanan el camino de Sygurd hacia lo que acabará siendo el quid de la cuestión: el asalto vikingo a al-Ándalus en 844.
Pero todo te atrapa y no puedes dejar de leer, de modo que aunque la estructura narrativa sea algo endeble en sus cimientos, los recursos que el autor utiliza para crear y mantener la tensión son lo suficientemente sólidos para mantener el interés del lector. ¿Que en ocasiones estira demasiado la lógica de los acontecimientos? Sea. ¿Qué también parece querer encajar muchas subtramas para que cuadren en el suceso histórico que pretende desarrollar? También. ¿Qué se toma algunas licencias en aras de la narración? Hombre, claro, es lo que debe hacerse en toda novela histórica. Y ahí acierta plenamente Serrano, al construir un entramado verosímil, recreando a su vez imaginarios quizá (muy) exóticos para los ojos de un joven norteño –la fascinación de quien ha vivido en una aldea pobre ante ciudades mediterráneas mucho más «avanzadas» (otro tópico empleado) como Constantinopla o Córdoba– o al dejarse llevar por un cierto estilo de los poemas escáldicos y las sagas nórdicas en la elaboración de los personajes vikingos (y sus mentalidades) que se abonan al combate y que buscan convertirse en leyendas.
Pero no se abona la novela a la idealización, pues constantemente vemos a Sygurd desmarcarse de esa romantización del asalto y el saqueo, de la guerra, siendo consciente de las consecuencias de lo que significa llegar en drakkars, asaltar, matar, esclavizar y arramblar con todas las riquezas que se pueda (si las hay). Cierto es que también las motivaciones del Sygurd, el «Mudo», el hombre de los tres nombres son muy volátiles, demasiado incluso para ser creíbles en alguno tramos, de modo que lo que gana como personaje que no acaba siendo un mero arquetipo a menudo lo pierde en decisiones «vitales» que tienen tanta vigencia como el precio un café durante el período de la hiperinflación alemana de 1923. La «inconstancia» del personaje, que jura y perjura a sí mismo que nunca olvidará quién es y que jamás se resignará a ser un esclavo, se mezcla con momentos de cierta «paz» interior y de asumir un nuevo destino, que apenas duran unas pocas páginas. A la postre, otros personajes, como Ladaga, Ivar y Ubbe o Björn, acaban siendo más «creíbles» al mantenerse más «en sus trece» y con unas motivaciones y actitudes más en consonancia con su «realidad».
La novela, no obstante, tiene los alicientes suficientes para mantener atrapado al lector hasta ese tercio final con el asalto a al-Ándalus y la batalla de Tablada. Y lo hace con una pluma briosa, a pesar de lo ya comentado, y de mantener/dosificar bien la tensión narrativa. En ese sentido, si tu propósito es dejarte llevar con una novela histórica llena de aventuras, esta no decepcionará. Algo larga, quizá, pero se entienden algunas decisiones argumentales y se obvian algunas cuestiones al verse uno arrastrado a una vorágine narrativa que le mantiene siempre en vilo. No se cómo serán las anteriores dos novelas de Carlos Serrano, pero sí me hago una idea de que con esta tercera ha asumido una solvencia narrativa que vale la pena destacar en el panorama actual de la novela histórica en nuestro idioma. Y que vengan más novelas por su parte.
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Carlos Serrano Lorigados, El mudo y la daga. Madrid, ediciones Pàmies, 2025, 496 páginas.

Iñigo
Pues lo que dices… Me quedé en esas cien primeras páginas… No sé si habrá ocasión de enmendarlo. Lo dudo.
Farsalia
El inicio es algo endeble, pero poco a poco te dejas atrapar por lo que se cuenta. Me entretuvo mucho, en tres días la devoré.
VTS
Sólo he leído mundus novus del autor y me decepcionó bastante, por algunos de los mismos errores que comentas en tu reseña.
No creo que vuelva a pecar.
Farsalia
Yo veo a un autor que debe medir algunos aspectos (la ambición literaria, p. ej,) y potenciar otros (la psicología de los personajes), pero que tiene suficientes mimbres para aportarnos buenas novelas; es joven, apenas 30 años, tiene mucho recorrido por delante. Estará pendiente de las que lleguen.
VTS
Esperemos que tengas razón, ya que las temáticas son llamativas y buenas.