En 1810, entre Écija y Cádiz, un viajero norteamericano pasa una noche junto a José I. Durante ese encuentro imprevisible entre un soberano y un vagabundo surge un intercambio de confidencias mutuas, en la que el rey rememora su breve y sangriento reinado, y el estadounidense le corresponde con una intrincada historia de intrigas, pasión y expolio artístico. Entre el Cádiz próximo a ser sitiado y la Andalucía ocupada y forzadamente afrancesada se teje una historia compleja en la que por encima de las cuestiones políticas van a plantearse odios y pasiones humanas y privadas. Al menos, pretendidamente privadas.
En su estructura, la novela parte de una multitud de tramas independientes, que a lo largo de los capítulos van a ir concentrándose. A medida que las relaciones entre los protagonistas salen a la luz aumenta su proximidad física y emocional hasta situarlos a todos en el mismo espacio físico y temporal. Concentrados de este modo, todos los sucesos encuentran su culminación en el episodio que resuelve la narración.
El rey José, en su jornada de Andalucía, será el desencadenante de una multitud de pequeñas historias en las que los personajes se verán arrastrados de la cómoda y aburrida monotonía de su vida por el huracán de la invasión francesa. Invasión ante la cual cada uno de ellos tendrá que tomar partido, le guste o no, tanto para enfrentarse a ella como para integrarse en el nuevo orden de cosas.
En suma, una novela que mantiene la tensión y el interés, sobre todo gracias a la calidad literaria del autor, dotado de esa singular capacidad de ser capaz de transmitir la tensión de cada situación gracias a un estilo fluido y muy descriptivo.
Como punto crítico, señalaría que la publicidad sobre el libro parece poner en pie de igualdad a la «muchacha» y al Rey, cuando no es así, y estos ni siquiera llegan a encontrarse. Hay una historia que cuenta José I, una autobiografía relativamente breve, frente a la historia que cuenta el viajero norteamericano, que es la verdadera novela, y que es totalmente independiente del Rey Intruso (por mucho que sean las acciones de este, como su invasión de Andalucía, las que la hayan desencadenado) .
Así pues, una novela entretenida, y un autor con un estilo elegante y depurado.
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Balbo
Tiene buena pinta, pardiez. No lo conocía. Voy a ver si lo tienen en la biblio… ¡sí lo tienen! En cuanto termine unas lecturas que tengo pendiente, me lo leo Uro. ¡Felicidades por la reseña!, muy buena, como siempre. Un abrazote ;-)
Publio
Buena Reseña, Uro. Otro que apunto para la carpeta de pendientes.
Urogallo
Favor que vosotros me haceís. La verdad que cuanto más lo pienso más atractivo me parece el planteamiento: El rey y el vagabundo, que coinciden en plena ocupación de Andalucia…
lantaquet
Interesantísimo tema quien se lo iba a decir a pobre timorato de Giussepe en su más tierna infancia ¡Rey de España!
Urogallo
Lo más curioso es que Napo, que le ponía a caer de un burro delante de sus padres ( Incluso por escrito) y que lo consideraba incapaz de ser marino o artillero por débil y cortito de luces, pensase luego en el como gobernante.
Antígono el Tuerto
En realidad Napoleón no se llevaba bien con ninguno de sus hermanos, excepto con Luciano. También tuvo sus más y sus menos con Luis, rey de Holanda.
La verdad es que Bonaparte estaba obsesionado con dar a sus familiares tronos y coronas, manifiesto ejemplo de nepotismo galopante.
Interesante reseña Uro, no hay muchas acerca de José el Usurpador.
Urogallo
No. Al único que reconocía auténtica capacidad intelectual era a Luciano, pero era con el que peor se llevaba ( Porque era el único que no le obedecía)
Su favorito era Jeronimo, pero porque por la distancia en edad y por haber estado bajo su cuidado directo, lo veía casi como a un hijo.
Antígono el Tuerto
Así que su favorito era Jerónimo, el rey de Westfalia, que se gastó todo el tesoro de su reino en mujeres, carrozas y el juego…quien lo hubiese dicho.
Sin embargo a quien acabó destituyendo fue a Luis, que le quitó el trono de Holanda para anexionarse el país.
Urogallo
Me repito, al unico que reconocía auténtica capacidad intelectual era a Luciano…
lantaquet
Y hay una hermana que le caía especialmente bien. La Caro tia…
Urogallo
Dicen que le caía mejor Paulina…ya se sabe, las malas lenguas…
Antígono el Tuerto
Como bien dice Uro, Paulina era su hermana favorita (de hecho fue una de las pocas que le mantuvo la lealtad tras su derrota), aunque le dio bastantes quebraderos de cabeza por sus constantes aventuras amorosas.
Las malas lenguas hablan de un posible incesto entre Napo y Pau…pero se considera que es propaganda de los insidiosos agentes borbónicos ultrarealistas.
Urogallo
La reacción borbónica, ya se sabe…
lantaquet
Bueno lo digo porque hay un libro que me leí que decía lo contrario
http://books.google.es/books?id=DdA3NQAACAAJ&dq=la+hermana+favorita+de+Napoleon&hl=es&ei=QU3TTvCvJ8Wn8QOh-YzPDw&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=4&ved=0CEEQ6AEwAw
Urogallo
El título no deja lugar a dudas.
APV
Respecto a Luciano no hay que olvidar que tuvo un importante papel en la toma del poder por Napoleón; por lo que era consciente de su habilidad política.
Con Luis el problema fue que éste se hizo demasiado holandés, demasiado independiente para el gusto de Napoleón.