La novela se presenta como las memorias ficticias de Hasan al-Wazzan, conocido en Europa como Juan León el Africano, un diplomático, viajero y erudito del siglo XVI. A través de su vida, Maalouf narra la caída de Granada, el esplendor de Fez, los caminos del desierto, la grandeza y violencia de El Cairo otomano y finalmente Roma, donde el protagonista será bautizado y puesto al servicio del papa.
La obra es una exploración de la mezcla cultural entre mundo árabe, África, Europa y Mediterráneo.