MOON TIGER – Penelope Lively

MOON TIGER – Penelope Lively

Durante toda mi vida he atraído el rechazo de los demás, cosa que por lo general me deja indiferente y en ciertas ocasiones incluso me gusta.

Por decir algo tan volátil como cualquier otra cosa, existen novelas de argumento y novelas de personajes. De acuerdo con esa etérea categorización, no cabe duda de que Moon Tiger es una novela de personajes. En concreto de un personaje, que se extiende por toda ella y acapara cada recoveco y cada resquicio por donde puede respirar y construir su consistencia párrafo a párrafo. Se trata de alguien cuya arrolladora presencia arranca ya en la primera página, en la primera línea, afirmando que está escribiendo una historia universal. Y si uno hace la trampa de leerse la novela y vuelve después a ella, a esa página inicial, podrá jugar a decir que ya en esa primera frase está contenida la personalidad completa de su protagonista y, de hecho, que está contenida la novela entera.

Moon Tiger es el nombre de un repelente para mosquitos con forma de espiral de color verde que va quemándose y consumiéndose poco a poco, dejando un largo rastro de ceniza gris. Era un objeto habitual a mediados del siglo XX, desconozco si existe en la actualidad. ¿Es esto la metáfora de algo en la novela de Penelope Lively? ¿Tal vez de la vida de la protagonista, Claudia Hampton? ¿De lo que queda de esa vida en su memoria una vez vivida y consumida? La historia comienza con una Claudia anciana en la cama de un hospital; le queda probablemente poco tiempo de vida, y su mente efervescente comienza a recordar. Su infancia, sus vivencias, las personas que han pasado por su vida… Aunque en realidad ha sido ella, Claudia, quien ha pasado por las vidas de los demás, dejando una huella indeleble. El carácter de Claudia ha sido difícil desde siempre: arisca, contestataria, rebelde, siempre discutiendo, siempre con un comentario ácido o mordaz a mano… Tales caracteres suelen acabar teniendo papeles secundarios en el juego de la vida; pero Claudia es una persona inteligente, culta e inquieta, y eso hace que ante su mordacidad, su sarcasmo y agudeza, se le abran más puertas de las que se le cierran.

La novela nos presenta un retrato de la actitud desafiante de Claudia ante la vida, que viene de la mano de un artículo de prensa publicado a raíz de un libro que ella ha escrito:

A Claudia Hampton la persigue la polémica. Como historiadora no profesional («divulgadora»), ha recibido el desprecio de algunos académicos y las críticas airadas de otros. El desprecio le molesta […] Las críticas le divierten: le dan la oportunidad de refutarlas. «Me encantan las peleas. Además, suelo ganar».

El elenco de personajes de Moon Tiger orbita en torno a la figura de Claudia. Gordon, su hermano, es su alma gemela. Con él mantiene eternas y agrias discusiones a cada momento, insoportables para todo el mundo pero en especial para Sylvia, esposa de Gordon, mujer discreta y de mente simple, cuya simpleza es a menudo blanco de los desagradables comentarios de su cuñada. Claudia no ha sido buena madre ni esposa: Lisa y Jasper, hija y pareja respectivamente, la han soportado con paciencia y distancia. Todos ellos visitan a Claudia en el hospital, con lo que pasado y presente, vida y recuerdos, se entremezclan en su mente y en su relato. Suele producir rechazo ese tipo de personas que aman el protagonismo, que llevan el conflicto en la sangre y que se mueven en su vida atropellando sentimientos y no respetando, a causa de su cortedad de miras o simplemente porque sí, lo que en todo ser humano merece ser respetado. Harry Lime / Orson Welles lanzó en El tercer hombre la más que dudosa afirmación de que los caracteres agresivos y conflictivos son capaces de generar genialidad, mientras que los pacíficos y complacientes solo inventan relojes de cuco. Si la personalidad de Claudia se limitara a eso, a una rebeldía intrínseca, sería alguien digno de lástima; pero sucede que los seres como Claudia rara vez se limitan a eso.

La vida de la protagonista transcurre a lo largo del siglo XX. Acompañándola vemos pasar como un brochazo la Primera Guerra Mundial, y poco después la segunda. Y en esta sí vemos que Claudia es algo más que un carácter rebelde, aunque seguramente ese espectro más amplio de su personalidad no aparece solo por méritos propios sino por los de quienes la rodean. La novela muestra a menudo diferentes perspectivas, a menudo alterna entre la primera y la tercera persona, y de vez en cuando la autora recurre a la técnica de contar un mismo suceso a través de los ojos de varios personajes, creando así una narración polifónica. A través de los ojos de Claudia la novela refleja los conflictos culturales y políticos de la época, pero sobre todo los personales: desde la cama del hospital, la anciana Claudia se desplaza hasta todos ellos a través de analepsis (flashbacks) en los que el tiempo avanza y retrocede.

Se ha dicho que la complejidad emocional de Moon Tiger es comparable a las mejores novelas de Iris Murdoch (El mar, el mar, El príncipe negro…) o A. S. Byatt (Posesión), autoras británicas que compartieron siglo con Penelope Lively. En el caso de Murdoch quizá sea mucho decir, pero en el de Byatt quizá sea decir demasiado poco. La novela de Lively ganó el prestigioso premio Booker en 1987 (Murdoch lo ganó 9 años antes y Byatt 3 años después), y confirmó una carrera literaria jalonada con otros numerosos galardones y nominaciones.

Moon Tiger es una novela intensa acerca del amor, del paso del tiempo, de la memoria, de la rebeldía. Una novela acerca de la vida, en definitiva.

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Penelope Lively, Moon Tiger. Traducción de Leonor Saro. Madrid, Editorial Impedimenta, 2025, 275 páginas.

 

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